Ayudas 2016 para autónomos discapacitados y víctimas de terrorismo o de violencia de género

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Ayudas 2016 para autónomos discapacitados y víctimas de terrorismo o de violencia de género
mayo 11
11:49 2016

En Mundo Empresarial continuamos con la serie de artículos que estamos dedicando al tema de las ayudas y bonificaciones a las que pueden acogerse los autónomos y trabajadores por cuenta propia en nuestro país, en lo referente a este año 2016.

En esta ocasión hemos decidido centrarnos en las ayudas disponibles, a día de hoy en España, para el colectivo de autónomos discapacitados. Más concretamente, aquellos que poseen un grado de discapacidad igual o superior al 33%, grado a partir del cual éstos pueden acceder a diversas ayudas y beneficios, no sólo en su vertiente como autónomos sino en toda clase de servicios públicos.

Sin embargo, no sólo hablaremos de las ayudas para autónomos discapacitados sino que trataremos también las ayudas destinadas a autónomos que están considerados víctimas de terrorismo o de violencia de género. Ayudas que, a efectos prácticos, se consideran bastante parecidas puesto que los requisitos y condiciones establecidas son muy similares, como iremos viendo a continuación.

Tanto a los trabajadores y a las trabajadoras por cuenta propia, como a las personas que cotizan en el régimen de la Seguridad Social como autónomos y que poseen un grado de discapacidad igual o superior al 33%, se les exigen los mismos requisitos que a los autónomos englobados en el colectivo de víctimas de violencia de género y/o de terrorismo, en lo referente a poder acceder a diversas ayudas que el Estado contempla para tales colectivos.

Dichos requisitos son, básicamente, los siguientes:

  • No haber estado dado de alta como autónomo en el correspondiente régimen de la Seguridad Social en los cinco años anteriores a la fecha en la que se soliciten las ayudas.
  • No haber estado tampoco dado de alta bajo formas jurídicas del tipo sociedad, es decir, S.L. (Sociedad Limitada), S.A. (Sociedad Anónima), S.L.N.E. (Sociedad Limitada Nueva Empresa), S.L.U. (Sociedad Limitada Unipersonal) o cualquier otra similar.
  • No tratarse de un autónomo colaborador. Recordemos que se denomina así a aquellos trabajadores que cotizan dentro del régimen especial que la Seguridad Social contempla para familiares de autónomos.
  • No haber percibido, con anterioridad, alguna bonificación o ayuda por parte de la Seguridad Social en calidad de autónomo o en programas destinados a incentivar el autoempleo. Esto con independencia de que hayan podido pasar más de cinco años desde que hubiéramos estado dados de alta como autónomos antes de proceder a darnos de baja. Es decir, si en algún momento hemos recibido ayudas de esta clase, en principio, no volveremos a poder percibir ayudas similares por mucho tiempo que pase después.

Se repite la misma tónica para todas las ayudas existentes en nuestro país en lo referente a autónomos y trabajadores por cuenta propia, es decir, hay una serie de requisitos específicos de cada colectivo al que van dirigidas las ayudas y luego un conjunto de requisitos y condiciones más general, que siempre se exige a todos estos trabajadores, independientemente del colectivo de autónomos al que estemos haciendo referencia.

Del mismo modo, siempre tenemos que hacer referencia a la Ley 31/2015, que es la que contempla toda esta serie de requisitos y condiciones a la hora de establecer las ayudas para autónomos y trabajadores por cuenta propia.

Ya hemos hablado de esta ley en numerosos artículos de Mundo Empresarial, nuestro lector habitual sabrá que dicha ley lleva vigente no demasiado tiempo y que guarda ciertos cambios con respecto a su predecesora.

Por ejemplo, podemos comentar el hecho de que se eliminaron varias causas que anteriormente eran motivo más que suficiente para perder el derecho a la correspondiente bonificación.

También se amplió el incentivo concedido a aquellos autónomos que decidiesen iniciar una actividad laboral por cuenta propia y que, más tarde, acabasen contratando a otros trabajadores por cuenta ajena.

Del mismo modo, se incluía la posibilidad de aplicar ciertas reducciones y bonificaciones en la cuota mensual que cualquier autónomo paga en concepto de contingencias comunes, con la novedad de que también se incluía la contingencia referente a la posibilidad de sufrir una incapacidad temporal.

Cabe puntualizar, para ser más exactos, que la aplicación de dichas bonificaciones y reducciones se contempla sólo en un máximo de 60 meses o lo que es lo mismo: un periodo máximo de 5 años.

Las reducciones y bonificaciones a las que hace referencia la Ley 31/2015, en el caso de las ayudas para autónomos discapacitados y aquellos pertenecientes al colectivo de víctimas de terrorismo o de violencia de género, son las siguientes:

  • Primeros 12 meses: la cuota mensual a pagar queda fijada como una cantidad estable, en lugar de aplicarse un porcentaje concreto, el cual puede sufrir ciertas modificaciones en función de cómo cambien las bases y los tipos de cotización establecidos durante el periodo de tiempo en el que las ayudas estén siendo concedidas. Con esta cantidad fija, el autónomo sólo tendrá que pagar 50 euros durante estos doce primeros meses, en el caso de tratarse de un trabajador por cuenta propia que esté cotizando por la base mínima. Si hablamos de autónomos que cotizan por una base superior, éstos se benefician de una reducción del 80% en la cuota que tienen que pagar mensualmente, pero ya no hablamos de los primeros doce meses sino de los seis primeros, dentro siempre del periodo total de disfrute de dicha medida.
  • Los siguientes 48 meses: para el resto de meses contemplados en el periodo de ayudas, hasta llegar a un máximo de 5 años, las bonificaciones se aplican de un modo distinto al que se venían aplicando en los primeros 12 o 6 meses, según estemos hablando de autónomos que cotizaban por la base mínima o aquellos que lo hacían por una base mayor. De hecho, a partir de este primer periodo de ayudas, éstas dejan de depender de la base de cotización que cada trabajador autónomo haya elegido pagar mensualmente. En este segundo periodo de aplicación de la medida, las bonificaciones se establecen siempre en una reducción del 30% sobre la cuota que pagaríamos normalmente si cotizáramos por una base mínima y esto se aplica para todos los autónomos, con independencia de que coticen, efectivamente, por una base mínima o que lo hagan por una mayor.

Como suele pasar casi siempre con este tipo de ayudas, decir también que se contemplan dichas bonificaciones para trabajadores por cuenta propia que coticen en el régimen de autónomos de la Seguridad Social y que, al mismo tiempo, sean socios trabajadores de algún tipo de cooperativa de trabajo asociado. Siempre y cuando cumplan los requisitos especificados a lo largo de este artículo, claro está.

Hay que decir también que el Servicio Público de Empleo Estatal es la entidad que se encarga de administrar y conceder los fondos necesarios para hacer posible la entrega de esta clase de ayudas. De hecho, todas estas bonificaciones salen de la partida presupuestaria con la que este ente público cuenta cada año.

Por tanto, debemos tener muy en cuenta todos los criterios establecidos por dicho organismo, al menos si estamos interesados en acogernos a alguna de estas ayudas en nuestra calidad de autónomos y/o trabajadores por cuenta propia.

Entre todos los criterios que el Servicio Público de Empleo establece, destacamos uno especialmente: el alta de un autónomo en la Seguridad Social sólo se considera inicial si éste es realmente el alta original con el que el trabajador comenzó a cotizar en el régimen correspondiente para autónomos.

El Servicio Público de Empleo exige una interpretación estricta del concepto de alta inicial a la hora de conceder este tipo de ayudas, haciendo caso omiso de todo tipo de malinterpretaciones. Por tanto, si estamos interesados en darnos de alta como autónomos y queremos acogernos a una de estas ayudas, tenemos que estar muy atentos y dejar todo bien solicitado desde el primer momento para evitar quedarnos fuera de las bonificaciones por este tipo de cosas.

Es esencial también que estemos al día en el cumplimiento de todas nuestras obligaciones con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria si nos damos de alta como autónomos y queremos acogernos a una de estas medidas. De lo contrario, no tendremos derecho a percibir ningún tipo de ayuda.

Aquellos trabajadores por cuenta propia que se den de alta como autónomos en la Seguridad Social fuera del plazo legal establecido por dicho organismo, tampoco podrán acogerse a estas bonificaciones. De igual modo, tampoco podrán hacerlo aquellos autónomos que no hayan hecho efectivos los diversos pagos reglamentarios de las cuotas anteriores a la posterior formalización de cualquier alta, o los posteriores ingresos con respecto a la concesión formal de una de estas ayudas.

El no cumplimiento de cualquiera de estos criterios o, en general, el hecho de no estar al corriente con la Seguridad Social, puede ser motivo suficiente para que al autónomo afectado se le niegue la posibilidad de recibir este tipo de ayudas o de poder acogerse a otro tipo de medidas que pueda establecer la Seguridad Social, en su defecto, para beneficiar a los distintos colectivos de trabajadores existentes en la actualidad.

Aunque sabemos que a veces es difícil estar al día con todas nuestras obligaciones como trabajadores, en Mundo Empresarial no podemos hacer otra cosa que recomendaros cumplir con todas vuestras obligaciones, ya sea con la Seguridad Social, la Agencia Tributaria o la administración pública que sea. De lo contrario, no sólo perderemos la oportunidad de acceder a este tipo de ayudas y beneficios, sino que también nos veremos inmersos en numerosos problemas de mayor o menor magnitud, desde pequeñas sanciones económicas a problemas serios con la Justicia.

En Mundo Empresarial siempre somos muy rigurosos a la hora de ofreceros todo este tipo de datos e informaciones, sin embargo, también nos gusta hacer hincapié en el hecho de que, ante cualquier duda, o simplemente, por el hecho de recabar una información aún más precisa o de recibir cierta orientación, merece la pena contactar con los expertos correspondientes de la Seguridad Social, que sin duda alguna pueden ayudarnos en estos y muchos otros temas que nos atañen, seamos empresarios, autónomos o trabajadores por cuenta ajena.

Y con esto hemos terminado nuestro artículo dedicado a las ayudas para autónomos con discapacidad o pertenecientes al colectivo de víctimas del terrorismo y de violencia de género. Confiamos en haberos ayudado, de un modo u otro, con toda esta información y no podemos despedirnos sin desearos, como siempre, lo mejor en vuestros negocios y en vuestra trayectoria profesional. Muchas gracias por seguirnos.

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