Bonificaciones por nuevas altas de familiares colaboradores de trabajadores autónomos 2016

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Bonificaciones por nuevas altas de familiares colaboradores de trabajadores autónomos 2016
junio 17
09:42 2016

No han sido pocas las veces que hemos hablado ya en Mundo Empresarial de la famosa Ley 31/2015 y de los cambios que ésta introdujo en todo lo referente al panorama laboral nacional.

Hoy queremos abordar el tema de las bonificaciones contempladas en nuestro país para los denominados autónomos colaboradores y no podemos hacerlo sin referirnos a la citada ley ya que, como muchos de vosotros sabréis, todas estas cuestiones se especifican y regulan a través de dicha ley.

Desde que la Ley 31/2015 entró en vigor, los autónomos colaboradores pueden disfrutar de una bonificación, aplicada, más concretamente, a la cuota que estos trabajadores pagan en el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos (RETA) contemplado por la Seguridad Social de nuestro país.

No obstante, antes de profundizar más sobre estas bonificaciones, en qué consisten y quienes pueden beneficiarse de ellas, cabría explicar brevemente a qué nos referimos cuando hablamos de autónomos colaboradores, ya que somos conscientes de que algunos de vosotros no estaréis familiarizados con este concepto.

En España, por tradición, aquellos familiares de empresarios, autónomos y trabajadores por cuenta propia que trabajaban, junto a los mismos, en los respectivos negocios familiares, han estado obligados a cotizar en el correspondiente Régimen de la Seguridad Social dentro de la categoría conocida como “autónomos colaboradores”.

Precisamente, el mencionado RETA es el que se encarga de definir quienes están obligados a cotizar como autónomos colaboradores. En síntesis, podemos afirmar que las personas que quieran acogerse a este régimen de la Seguridad Social deberán cumplir estos tres requisitos:

  1. Ser familiar directo del empresario, trabajador por cuenta propia o profesional autónomo con el que se esté trabajando. Entendiéndose como familiar directo al cónyuge de éste, a todos sus descendientes y ascendientes directos, así como al resto de sus parientes por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado, incluyendo también a aquellos parientes por adopción que cumplan los requisitos anteriores.
  2. Que dichos familiares estén trabajando de manera habitual en el centro o los centros de trabajo que sean propiedad del empresario o autónomo en cuestión. Es decir, no debe tratarse de una colaboración puntual sino de una relación laboral en toda regla, continua en el tiempo y totalmente profesional.
  3. Que dichos parientes no estén ya dados de alta en la Seguridad Social como trabajadores por cuenta ajena de dicha empresa o de cualquier otra.

Básicamente, vemos que para poder declararnos como autónomos colaborares debemos ser familiares directos de un trabajador que ya es autónomo y que se declara titular del negocio familiar en el que nosotros trabajamos de manera habitual.

Hay un caso especial de autónomos colaboradores en el que se contempla un último requisito no formulado en el resto de opciones. Hablamos de la posibilidad de que el autónomo colaborador sea la pareja o el cónyuge del autónomo titular del negocio en el que ambos trabajan juntos.

Cuando autónomo colaborador y autónomo titular son pareja de hecho, es obligatorio demostrar que ambos conviven de manera oficial y habitual en el mismo domicilio conyugal. Este requisito antes era obligatorio para toda clase de parejas pero a partir de la aprobación de la Ley 3/2012, pasó a ser solamente obligatorio en el caso de las llamadas “parejas de hecho”.

Para aquellos que no tengan muy claro a qué se denomina pareja de hecho, diremos que se considera así a aquella pareja constituida en una relación afectuosa de similares características a la unión conyugal y cuyos participes no estén impedidos legalmente para contraer matrimonio, ya sea porque tengan ya un vínculo matrimonial con otra persona o porque se produzcan otros motivos excluyentes. De igual manera, dicha pareja, para ser considerada “de hecho”, debe acreditar, por medio de un certificado de empadronamiento oficial, la común convivencia entre ambos en un domicilio estable en el que residan de forma habitual y continua, garantizando una duración ininterrumpida de al menos cinco años.

Para formalizar este estatus de pareja de hecho, la pareja en cuestión debe solicitar el correspondiente certificado, inscribiéndose como tal en cualquiera de los registros específicos que cada ayuntamiento y comunidad autónoma, en general, tiene habilitados para tal fin. Lo más aconsejable, siempre que sea posible, es solicitarlo en el ayuntamiento donde ambos miembros de la pareja estén empadronados para evitar posibles problemas.

En algunas Comunidades Autónomas de nuestro país existe lo que se denomina “Derecho Civil propio”. En estos casos, los requisitos de convivencia que garantizan que una pareja se pueda considerar “de hecho”, así como la acreditación de los mismos, se tienen que llevar a cabo según lo establezca la legislación específica de dichas comunidades.
Aquellos trabajadores que quieran darse de alta como autónomos colaboradores, en calidad de pareja de hecho con respecto al autónomo principal, y beneficiarse así de las bonificaciones a las que estamos haciendo referencia en este artículo, tendrán que presentar el correspondiente certificado oficial o documento público que acredite la constitución de la mencionada pareja de hecho.

Volviendo al tema de los autónomos colaboradores, también cabe recalcar el hecho de que, según la Ley 20/2007 que hace referencia al Estatuto del Trabajador Autónomo, ningún menor de dieciséis años puede realizar, ya no un trabajo como autónomo colaborador, sino actividad profesional alguna. Como conclusión, podemos afirmar que ningún menor de dieciséis años puede trabajar de manera legal en nuestro país, ni siquiera con sus familiares directos.

Una vez aclarados todos estos puntos conflictivos, volvemos al hilo central de este artículo: las bonificaciones para familiares colaboradores de trabajadores autónomos. En este sentido, podemos comentar que, desde la puesta en vigor de la citada Ley 31/2015, los autónomos colaboradores pueden disfrutar de una bonificación en la cuota correspondiente que pagan al mencionado RETA.

Se benefician de dichas bonificaciones cónyuges, parejas de hecho y, en general, todos aquellos familiares de trabajadores autónomos que cumplan los requisitos que hemos detallado anteriormente, siempre y cuando se respeten estas otras condiciones:

  • Estemos hablando de altas nuevas en este régimen especial que la Seguridad Social establece tanto para trabajadores por cuenta propia como para autónomos y que, con anterioridad, dichos familiares no hubieran estado dados de alta en el mismo régimen o, al menos, no en los cinco años inmediatamente anteriores a la fecha de la última baja solicitada en este régimen.
  • Que dichos autónomos vayan a colaborar en el negocio del autónomo titular realizando trabajos de manera habitual dentro de la actividad laboral específica establecida para dicho negocio.

Aquellas nuevas altas que cumplan todos estos requisitos tendrán acceso a una bonificación aplicada sobre la cuota mensual que dichos trabajadores pagan mensualmente a la Seguridad Social. La cuota final que deberán pagar, se obtendrá al aplicar sobre la base mínima de cotización que se establezca en cada momento, aquel tipo de cotización que corresponda según lo contemplado por el RETA para cada uno de los periodos contemplados dentro de esta propuesta de ley.

De este modo, se aplicaría un tipo del 50% en los 18 primeros meses de aplicación de la bonificación y un tipo del 25% en los 6 meses siguientes.

El Servicio Público de Empleo Estatal también tiene mucho que decir en este sentido, puesto que es la entidad elegida por el Estado para hacerse cargo de los presupuestos que cubren las cuantías concedidas con este tipo de bonificaciones. En este sentido, dicho organismo establece como criterio fundamental, para poder conceder tales bonificaciones, que el alta efectuada por el autónomo colaborador sea la originaria contemplada en el correspondiente Régimen de la Seguridad Social. Una interpretación muy estricta del concepto de alta inicial que impide que algunos trabajadores accedan a estas ayudas.

Aquellos trabajadores autónomos que se den de alta fuera de plazo en dicho Régimen, no podrán acogerse a estas medidas para solicitar beneficios a la hora de pagar la cuota de cotización en la Seguridad Social, al no haber pagado las cuotas que correspondían a los periodos anteriores a la posterior formalización del alta.

Si el autónomo realiza el proceso de alta fuera de plazo, no puede considerarse que esté al día con sus obligaciones con la Seguridad Social y éste es un requisito fundamental para poder acceder a cualquier ayuda concedida por este organismo.

También se considera un motivo para perder el derecho a tales bonificaciones, el hecho de no realizar los correspondientes pagos sobre las diferentes cuotas mensuales que establece la Seguridad Social, durante el periodo de aplicación de estas bonificaciones, o el hacerlo fuera del plazo reglamentario establecido para ello.

De esta última parte, podemos sacar varias conclusiones. Por ejemplo, el hecho de que, si estamos interesados en darnos de alta como autónomos colaboradores y, de paso, recibir las posibles bonificaciones a las que podemos tener derecho, conviene que nos informemos bien antes de darnos de alta para que preparemos perfectamente toda la documentación que puedan exigirnos y podamos dejar todo bien solicitado desde el primer momento. La previsión siempre juega a nuestro favor en estos casos.

También es imprescindible que estemos al día con el cumplimiento de todas nuestras obligaciones con entidades como la Seguridad Social o la Agencia Tributaria ya que, de no ser así, no podremos beneficiarnos de todo este tipo de ayudas y, probablemente, acabaremos enfrentándonos a numerosos problemas de diversa índole.

Como siempre decimos desde Mundo Empresarial: cumplir con todas nuestras obligaciones fiscales no siempre es fácil pero no nos queda otra si queremos hacer las cosas bien y evitar problemas con la legalidad vigente en nuestro país. Ser organizado y previsor es también un buen habito que nosotros recomendamos a cualquier autónomo o trabajador en general y, leyendo cualquiera de nuestros artículos, descubriremos que no es para menos.

No queremos terminar sin recordar que, aunque en Mundo Empresarial somos muy rigurosos aya la hora de ofrecer toda la información a la que hacemos referencia en artículos como este, la legislación vigente está en continuo cambio y alguno de los datos que podemos proporcionar aquí puede haber cambiado en el momento en el que usted lea este artículo. Por todo ello, le recomendamos que, ante cualquier duda o necesidad de más información, acuda a los profesionales de la Seguridad Social, del Servicio Público de Empleo Estatal, de la Agencia Tributaria o del organismo público que más pueda ayudarle. Al fin y al cabo, ellos son los que más saben sobre todos estos temas y debemos aprovechar toda la orientación y ayuda que pueden ofrecernos.

Nada más, esperamos que os haya gustado el artículo y que os haya resultado de utilidad. No olvidéis dejar vuestros comentarios y seguirnos a través de nuestros perfiles y páginas en las principales redes sociales del momento (Facebook, Twitter y Google+). Os esperamos en el próximo artículo. ¡Hasta pronto!

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