Cómo comportarse en una entrevista de trabajo

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Cómo comportarse en una entrevista de trabajo
enero 19
14:26 2016

Realizar una entrevista de trabajo siempre es un desafío, da igual la cantidad de entrevistas de trabajo que hayamos hecho antes, cuando llega el momento de hacer una nueva los nervios siempre pueden jugarnos malas pasadas y es muy importante que vayamos concienciados de a qué tipo de situaciones podemos enfrentarnos durante la entrevista y sobre todo, que vayamos preparados para saber cómo comportarnos adecuadamente en cada una de las fases que componen dicha entrevista.

La verdad es que no es fácil realizar correctamente una entrevista de trabajo en su totalidad, siempre se nos suele escapar algún detalle, siempre hay algún aspecto que podríamos mejorar. Es normal, lo importante es que saquemos el máximo partido a este tipo de experiencias y que aprendamos de nuestros errores para no volver a repetirlos en futuras ocasiones.

Es muy probable que ya conozcas bien ciertos trucos que puedes aplicar a la hora de realizar una entrevista de trabajo, pero también estamos seguros de que te pueden quedar dudas al respecto de ciertas situaciones que pueden darse durante el desarrollo de la misma. Así que trataremos de solucionar unas cuantas de esas dudas mediante el presente artículo.

Esperamos que con la serie de consejos que vamos a darte a continuación logres enfrentarte a cada uno de estos encuentros con total seguridad o al menos, que puedas realizar las entrevistas con mucha más tranquilidad y confianza en ti mismo, ya que de estos factores depende en gran parte que puedas acceder al puesto de trabajo que se encuentra detrás de cada entrevista.

Antes de la Entrevista

  • Investiga sobre la empresa: siempre que sea posible, y sepas la empresa a la que corresponde el puesto de trabajo para el cual vas a efectuar la entrevista, es bastante recomendable que busques información sobre dicha empresa y que averigües todos los datos que consideres importantes acerca de la misma. Ten en cuenta que cuanta más información tengas de dicha empresa, más fácil será que puedas averiguar qué es lo que esperan de ti, qué tipo de preguntas te pueden realizar durante la entrevista o qué puntos fuertes de tu perfil profesional te interesa destacar porque tienen relación directa con el puesto de trabajo ofrecido. Toda la información que tengas de la empresa te permitirá estar más preparado y podrás llevarte cada respuesta al terreno que te interesa. También conviene que relaciones, siempre que puedas, esas respuestas con los datos que conoces de la empresa para transmitirles la sensación de que hablan con alguien que conoce perfectamente su negocio y que puede aportarles un extra interesante.
  • Conócete bien a ti mismo: tan importante como emplear tiempo en conocer a la empresa que te va a hacer la entrevista de trabajo, es dedicar otra parte de tu tiempo para conocer bien tu perfil profesional, es decir, saber cuáles son tus cualidades, conocer perfectamente cada una de las experiencias laborales que has tenido y poder hablar de ellas con total soltura, así como explicar en qué ha consistido tu formación académica y profesional. En resumen, se trata de saber “venderte” bien, reflejar tus puntos fuertes y tener todo bien atado para que no queden cabos sueltos que puedan perjudicarte a lo largo de la entrevista.
  • Tu currículum es esencial: es muy probable que tu currículum vitae sea lo que te ha permitido conseguir la entrevista de trabajo y que la empresa que te va a entrevistar ya posea dicho currículum pero, por si acaso, lleva siempre contigo una copia de dicho currículum a las entrevistas para poder utilizarlo si surge la ocasión, ya que un buen currículum correctamente impreso es una herramienta visual muy potente y juega a tu favor. Aún así, es primordial que conozcas perfectamente todo lo que aparece en tu currículum, que te lo sepas prácticamente de memoria, de hecho, la mayor parte del personal que realiza entrevistas de trabajo se centra en el currículum del candidato a la hora de dirigir el desarrollo de una entrevista, realizando preguntas relacionadas con el mismo para evaluar al candidato.
  • Sé consciente de tus puntos débiles: seamos realistas, el candidato perfecto no existe, todos tenemos defectos o cosas que mejorar y tú no eres la excepción. Es normal, no hay de qué preocuparse, basta con conocer bien cuáles son esos puntos débiles que te perjudican y preparar razones de peso que los contrarresten, dar argumentos que te permitan defenderte y que reorienten la conversación en tu favor. Esto es especialmente importante en aquellos puntos débiles relacionados con el puesto de trabajo al que va asociada la entrevista, en estos casos, es más que probable que el entrevistador o entrevistadores vayan a hacerte preguntas al respecto y es mejor estar preparado para así poder llevarte las respuestas a tu terreno.
  • Prepárate bien la entrevista: no cabe duda de que la persona o personas que vayan a entrevistarte van a prepararse bien las entrevistas, van a pensar cuales son las preguntas más eficaces para conseguir seleccionar al candidato más idóneo, van a estar pendientes de cada una de tus respuestas, de tus gestos, van a tomar anotaciones y siempre que puedan van a ir a ponerte las cosas difíciles, por tanto, es conveniente que estés bien preparado. Ponte en situación, piensa qué tipo de preguntas podrían hacerte y practica las respuestas, a ser posible con alguien que te ayude y haga las veces de entrevistador. Es verdad que no hay dos entrevistas de trabajo iguales pero hay cierto tipo de preguntas que suelen repetirse en cada una de ellas, preguntas genéricas de las que echan mano la mayoría de seleccionadores. Más adelante, haremos un artículo donde analizaremos más profundamente este tipo de preguntas y las respuestas más adecuadas a las mismas, pero como ejemplo rápido valdría nombrar preguntas del tipo: ¿Por qué deberíamos contratarte? ¿Por qué quieres trabajar en nuestra empresa? ¿Cuáles son tus principales cualidades? ¿Cuál es tu mayor defecto?, preguntas relacionadas con el puesto de trabajo o la empresa (salario a percibir, objetivos a largo y corto plazo) e incluso con tu vida personal (aficiones, intereses, situación sentimental). Seguro que, si recuerdas entrevistas de trabajo que hayas hecho anteriormente, se te ocurren muchas más. Haz una lista con todas y prepara tus respuestas concienzudamente, así si finalmente sale alguna de dichas preguntas, podrás responder de forma tranquila y fluida, causando una grata impresión a quien te esté entrevistando.
  • Ten a mano los documentos que puedas necesitar: antes hablábamos de llevarnos una copia de nuestro currículum vitae a la entrevista de trabajo, pues bien, es igual de importante llevarnos a la misma todos aquellos documentos que den validez a lo expuesto en dicho currículum: títulos universitarios, certificados oficiales, diplomas de cursos realizados, informe de vida laboral actualizado, cartas de recomendación o cualquier otro que creas que podría hacerte falta. Es recomendable que dejes preparados todos estos documentos con suficiente antelación, así evitarás el nerviosismo a última hora si te das cuenta de que necesitas llevarte uno de estos documentos pero éste no aparece. Es interesante dejar ordenados dichos documentos según el orden en el que se muestran en tu currículum, para que puedas ir enseñándolos en dicho orden si llega el momento de hacerlo. Se trata de buscar nuestra tranquilidad y comodidad y este tipo de acciones nos ayudan a estar más relajados. De nuevo, es más que recomendable que estudies estos documentos y los conozcas perfectamente, por si, llegado el momento, tienes que hablar de alguno de ellos. Toda preparación es poca en acontecimientos tan importantes como una entrevista de trabajo, por consiguiente, es mejor no dejar nada al azar.
  • Planea el trayecto al lugar de la entrevista: otro de los puntos fundamentales a la hora de preparar una entrevista de trabajo es investigar acerca del lugar en donde tendrá lugar la entrevista de trabajo y realizar el trayecto hasta dicho lugar con anterioridad, siempre que sea posible. De este modo, sabremos cómo de lejos queda de nuestro domicilio, el tiempo que se tarda en llegar, por dónde se accede y detalles similares que nos evitaran retrasos de última hora y la consiguiente mala imagen que provoca el hecho de mostremos impuntualidad en una cita de esta relevancia. De todos modos, siempre conviene salir con tiempo de sobra para poder hacer frente a cualquier imprevisto que pudiera surgir de camino a la entrevista (retrasos en el metro, tráfico poco fluido, acontecimientos imprevistos de última hora, etc.). No hay nada peor que ir con el tiempo justo para que tus nervios se disparen y todo comience a ir mal, por tanto, es mejor ser previsor.
  • Llega pronto a la entrevista: este punto está totalmente relacionado con el anterior pero conviene decir que es aconsejable llegar al lugar de la entrevista un poco antes de la hora a la que te hayan citado ya que es lo que se espera de ti, demuestra interés y voluntad de hacer las cosas bien desde el primer momento. Esto no significa que debamos llegar media hora antes, basta con aparecer 5 o 10 minutos antes. Disponer de una mayor cantidad de tiempo es contraproducente ya que seguramente nos toque esperar y una larga espera puede activar nuestros nervios, hecho que no nos conviene.
  • Cuida tu apariencia: prepara con antelación la ropa que te vas a poner para la entrevista de trabajo, procurando evitar ropa que resulte demasiado llamativa o informal. Tan importante como ir bien vestido a la entrevista es ir impecable y bien aseado, tanto a la hora de elegir ropa que esté perfectamente limpia y planchada como de cuidar nuestra higiene personal. En ese sentido, convendría darnos una ducha antes de la reunión para acudir bien aseados e incluir el correspondiente afeitado. Tampoco es aconsejable acudir a las entrevistas con elementos no imprescindibles tales como gorras, sombreros o similares, gafas de sol o adornos demasiado exagerados (collares, pulseras o pendientes muy llamativos), ni tampoco recomendamos mostrar piercings o tatuajes aunque solamos lucirlos habitualmente.
  • No lleves acompañantes: se espera que vayamos a la entrevista nosotros solos, así que deberíamos procurar no llevar ningún tipo de acompañante. Muchas empresas y seleccionadores de personal no ven con buenos ojos a los candidatos que acuden a esta cita acompañados, por lo tanto, es mejor no arriesgarse y evitar acompañantes.
  • Confirma tu asistencia: en muchas ocasiones, se nos comunicará la entrevista de trabajo por escrito (principalmente por email y, de vez en cuando, por correo ordinario). En estos casos, lo correcto es que confirmemos nuestra asistencia a la misma, ya sea respondiendo por escrito o mejor con una llamada telefónica si fuera posible. Con esta llamada previa demostramos mayor interés por el puesto y con suerte, podremos enterarnos de algún detalle que nos interese.

Durante la Entrevista

  • La primera impresión es clave: todos sabemos que la primera impresión que nos llevamos de alguien es bastante importante a la hora de juzgarla posteriormente, esto es especialmente relevante en el caso de las entrevistas de trabajo. Hablamos de un factor clave que puede ser fundamental para que nos descarten o nos consideren aptos para el puesto de trabajo que se encuentra detrás de la entrevista. Los seleccionadores de personal y entrevistadores, en general, suelen fijarse mucho en la forma en la que los candidatos entran en la sala donde van a ser entrevistados, como dan la mano, si miran a los ojos o no, así como otros detalles que pueden parecer insignificantes pero que no lo son.
  • El saludo también es fundamental: así es, por eso hay una serie de protocolos que conviene seguir en estos casos, empezando por emplear un saludo formal y lo más educado posible (buenos días, buenas tardes,…) tratando al entrevistador de usted mientras éste no diga lo contrario y empleando términos como “señor”, en vez de utilizar el nombre de pila del entrevistador, salvo que éste así nos lo indique. También es mejor esperar a ver si el entrevistador extiende la mano para saludarnos o no, con respecto a extenderla nosotros primero y provocar una situación embarazosa en caso de que no tuvieran previsto saludarnos de este modo. En caso de que sí nos extiendan la mano para saludarnos, devolver el saludo con un buen apretón de manos, ni muy fuerte ni muy débil, siempre mirando a los ojos de la persona que estamos saludando y mostrando nuestra mejor sonrisa mientras lo hacemos.
  • Normas a la hora de sentarte: lo primero que cabe comentar al respecto es que no deberíamos sentarnos hasta que el entrevistador nos lo pida. Una vez que vayamos a sentarnos, es muy importante que lo hagamos de la manera correcta, es decir, sentándonos con la espalda recta y el cuello estirado, bien derechos, evitando posturas raras que puedan ser interpretadas como una falta de respeto hacia nuestros interlocutores o como un síntoma de inseguridad (por ejemplo, excesivamente recostados, demasiado al borde de la silla, con la cabeza ladeada, etc.). La posición de las manos también es importante en estos casos, procura no esconder las manos (debajo de la mesa, dentro de los bolsillos, cruzando los brazos o situaciones similares), es mejor que éstas se vean bien, que estén bien extendidas y queden separadas la una de la otra. Si dispones de una mesa, aprovecha para extender las manos encima y dejarlas allí quietas, debemos evitar mostrar cualquier sensación de nerviosismo, por lo que es mejor no mover mucho las manos, salvo que no haya más remedio.
  • Vigila tus gestos corporales: hay muchos gestos corporales que delatan nerviosismo, duda, agresividad u otros sentimientos que no nos conviene expresar durante una entrevista, así que debemos intentar no realizar este tipo de gestos siempre que realicemos algún tipo de entrevista personal. Por ejemplo, no conviene cruzar los brazos, este sencillo gesto da la impresión de que estamos a la defensiva, cuando en realidad nos interesa mostrarnos receptivos y abiertos (de ahí, la posición de las manos extendidas y separadas que comentábamos en el punto anterior). Tampoco está bien visto poner nuestros codos encima de la mesa en la cual se produzca la entrevista (en caso de que haya una mesa). Si no hay mesa y la entrevista la realizáis de pie o sentados el uno enfrente del otro, es mejor guardar las distancias con el entrevistador. Procura no aproximarte demasiado ni quedarte muy apartado, un término medio suele estar bien, aunque también depende de lo que nos diga nuestro entrevistador al respecto.
  • No muestres nerviosismo: de las emociones negativas que suelen aparecer en una entrevista, quizá el nerviosismo es una de las peores que podemos mostrar. Estamos transmitiendo una señal de falta de confianza y si no confiamos en nosotros mismos, ¿por qué habría de hacerlo nadie? Por tanto, hay que estar muy atentos para no delatarnos con gestos demasiado evidentes. Por ejemplo, debemos evitar gestos del tipo mordernos las uñas, repiquetear los dedos sobre la mesa, golpear con un bolígrafo sobre la misma o morder el mismo, movernos continuamente sobre el asiento, no dejar quietas las piernas, dar pequeños golpes con los pies en el suelo o gestos similares, incluidos los que ya hemos comentado en puntos anteriores.
  • Cuida el lenguaje verbal y también el no verbal: durante el transcurso de la entrevista tenemos que intentar mostrarnos atentos, demostrar interés por la conversación que estamos teniendo, actuar siempre de modo agradable, con mucha educación y respeto. Para ello, lo mejor es que dejes que los entrevistadores tomen la iniciativa, escúchales atentamente y procura no interrumpirles si no es estrictamente necesario. Interrumpir se suele considerar un acto de mal gusto, así que lo mejor es que hablemos sólo cuando nos cedan la palabra. Llegados a ese punto, se recomienda hablar lo justo, ni mucho ni poco. Hablar demasiado hace que podamos cometer fallos más fácilmente y manda cierta señal egocéntrica de nosotros mismos a los entrevistadores. Por otro lado, hablar muy poco tampoco es bueno, ya que puede parecer que tenemos algo que ocultar, que mostramos poco interés por la oferta de trabajo o que tenemos poco que aportar a la empresa en cuestión. Por supuesto, igual de importante es controlar el lenguaje que utilizamos a la hora de hablar. Se aconseja emplear un lenguaje formal sin resultar excesivos, evitar frases malsonantes, no emplear coloquialismos, demasiadas frases hechas o términos demasiado modernos. Tanto a la hora de hablar como a la hora de comportarnos, tenemos que tratar de evitar mostrarnos tanto agresivos como todo lo contrario, demasiado sensibles. Ninguno de estos dos extremos es bueno, es mejor mantener una actitud correcta, ni muy directa, ni muy efusiva, ni muy pasiva, un término medio que demuestre que somos personas equilibradas. Por ejemplo, mirar a los entrevistadores a los ojos está bien pero tampoco debemos pasarnos, ya que estar todo el tiempo mirando a los ojos puede acabar resultando intimidante. En general, podríamos decir que se trata de imponer el sentido común.
  • Esconde tus vicios o defectos: durante la entrevista pueden surgir situaciones en las que te sientas confiado y bajes la guardia; no debemos engañarnos, no estamos hablando con nuestros amigos o familiares sino que estamos siendo analizados y puestos a prueba, así que debemos tratar de no mostrar nuestras debilidades. Por ejemplo, podría darse el raro caso de que nos ofrecieran un cigarrillo o que nos preguntarán si fumamos. Fumemos o no, es mejor no aceptarlo y no fumar bajo ningún concepto durante una entrevista. Del mismo modo, podría ser que nos ofrecieran tomar algo de beber, en ese caso podríamos aceptar y pedir algo, pero bajo ningún concepto es recomendable aceptar una bebida alcohólica en una entrevista; pedir agua suele ser lo mejor en estos casos.

Pautas a la hora de responder a las Preguntas

  • Es fundamental que pienses bien lo que vas a decir antes de contestar a una pregunta.
  • Aunque es importante que pensemos bien nuestra respuesta, tampoco es bueno que tardemos mucho en responder, ya que esto podría ser interpretado como un síntoma de que no tenemos claras nuestras ideas, que no estamos atentos a lo que nos están preguntando o que no tenemos suficiente agilidad mental.
  • Una vez que tengas preparada tu respuesta, coméntala de forma clara y lo más concisa posible. Procura no extenderte mucho con las respuestas.
  • Es primordial que no respondamos con evasivas, ni que nuestras respuestas reflejen algún tipo de duda. Tampoco se recomienda responder con monosílabos (sí, no, tal vez…), es mejor desarrollar nuestra respuesta y dar siempre razones de peso para justificarla.
  • Recomendamos decir siempre la verdad en estos casos. Las mentiras suelen acabar pasándonos factura y si el entrevistador detecta que estamos mintiendo puede ser el final de la entrevista.
  • Intenta no utilizar palabras complejas, rimbombantes o que no suenen bien. Se trata de transmitir una imagen seria, totalmente profesional de uno mismo, y las palabras inadecuadas pueden restarnos credibilidad.
  • Es mejor evitar expresiones que suenen demasiado tajantes (siempre hay que…, nunca hay que…, nada de…, etc.) o aquellas que tengan una connotación muy imperativa (más te vale, tienes que, debes, cuidado con…). Sustituirlas por otras más suaves y “amistosas” (es recomendable, sería mejor, se aconseja, etc.).
  • Sé consciente de si sueles emplear “coletillas” cuando hablas (frases o palabras del tipo: bueno…, es decir, ¿de acuerdo?, ¿sí?, esto…) y en ese caso, intenta que no aparezcan durante la entrevista, o al menos, que aparezcan lo justo y necesario.
  • Imprescindible no hablar mal de las empresas en las que has trabajado anteriormente, es algo que jugará en tu contra ya que la empresa en la que trabajas hoy puede ser de la que hables mal mañana. Los seleccionadores lo saben y no querrán a alguien así en su empresa.
  • Aprovecha las preguntas que vayan dirigidas a conocerte mejor para proyectar una buena imagen de ti y vender bien tu perfil profesional. Pon énfasis en tu buena formación académica, en la larga experiencia que atesoras y en los buenos resultados que has acumulado a lo largo de tus anteriores trabajos.
  • Si surgieran preguntas de carácter muy personal o que consideras que no están relacionadas con el puesto de trabajo al que va dirigida la entrevista, responde comentando que dicha información no es relevante a la hora de valorar si tu perfil resulta apto o no para el puesto de trabajo al que diriges tu candidatura. Es importante que transmitas esta respuesta de manera sosegada, sin mostrarte excesivamente serio y mucho menos demostrando un carácter irascible. Ten en cuenta que este tipo de preguntas se suelen hacer para valorar tu inteligencia emocional, para poner a prueba tu capacidad de autocontrol, no quieren ofenderte, ni deberías tomártelo como algo personal, sino que simplemente es parte del juego.

En general, es mejor no negarnos nunca a responder ningún tipo de pregunta, por absurda o comprometida que pueda resultarnos. Hay muchas fórmulas para dar una respuesta válida a esta clase de preguntas “trampa” y conseguir transmitir a los entrevistadores una imagen de seguridad en nosotros mismos, dejarles claro que tenemos una mente abierta y que podemos hablar de cualquier cosa sin perder las formas.

Últimos Consejos importantes

  • Acude a las entrevistas con una actitud positiva, piensa que tienes mucho que ganar y poco que perder, así que relájate y sé optimista.
  • Procura mostrar tu entusiasmo a los entrevistadores, que perciban que te haría mucha ilusión conseguir el trabajo y trabajar para la empresa a la que representan. Esto no significa que se lo debas decir de palabra, sino que tu comportamiento durante toda la entrevista debe transmitir entusiasmo y energía positiva por los cuatro costados, así conseguirás dejarles una buena impresión.
  • Evita transmitir la sensación de estar desesperado por conseguir el trabajo, rechazando emplear frases del tipo “necesito el trabajo, me hace mucha falta” o similares. Por regla general, dar lastima no suele ser la mejor manera de conseguir un puesto de trabajo sino que suele ser más bien contraproducente.
  • Del mismo modo, procura que no parezca que estás suplicando el puesto de trabajo, que estás pidiendo una especie de limosna. Da igual cual sea tu situación personal, perder tu dignidad no te va a ayudar a conseguir el trabajo.
  • Si acabas de terminar tus estudios y aún no dispones de experiencia profesional, no lo digas abiertamente, es mejor maquillarlo con frases asertivas y que demuestren iniciativa. Por ejemplo, puedes comentar que estás totalmente a su disposición para empezar a trabajar y que estás deseando poner en práctica todos tus conocimientos en beneficio de la empresa. El ejemplo anterior es válido para cualquier otro tipo de carencia. En vez de admitir nuestros puntos débiles sin más es mejor transmitir una respuesta proactiva, que indique que somos personas con muchos recursos.
  • Al llegar a la recta final de la entrevista, puede ser que te hagan la clásica pregunta de si tienes preguntas que formularles. Te hagan o no esta pregunta, conviene que tomes la iniciativa en este momento de la entrevista y seas tú el que haga alguna pregunta a los entrevistadores. Por ejemplo, puedes aprovechar para preguntarles sobre las posibilidades de promoción dentro de la empresa, sobre algún aspecto del puesto de trabajo que no hayas entendido bien, sobre alguna característica de la empresa que te llame especialmente la atención y por supuesto, no te quedes con la duda de saber horarios, días de vacaciones, salario bruto y neto o datos similares. Eso sí, procura que no sólo haya preguntas del último tipo sino que muestres un verdadero interés por conocer más detalles del puesto de trabajo y de la empresa, más allá de los datos que todos sabemos que nos interesan.
  • Por último, te recomendamos que des las gracias al terminar la entrevista, que expreses a los entrevistadores tu agradecimiento por la oportunidad que te están brindando, independientemente de la decisión que tomen finalmente.

Leyendo el artículo llegamos a la conclusión de que preparar una entrevista correctamente es primordial para el buen desarrollo de la misma, puesto que nos permitirá permanecer tranquilos en todo momento y transmitiremos una mayor sensación de seguridad a nuestros entrevistadores.

Recuerda que, además de prepararse bien la entrevista, es aconsejable relajarse durante la misma, sonreír, mostrarse natural, hablar sin miedo y de manera clara. Al fin y al cabo, si lo piensas bien te darás cuenta de que una entrevista de trabajo no es otra cosa que una conversación con otra persona, por tanto, sólo tienes que dejarte llevar y puede que incluso acabes disfrutando de la experiencia.

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