Comunicación no verbal en una entrevista de Trabajo

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Comunicación no verbal en una entrevista de Trabajo
febrero 07
08:21 2016

Si en un anterior artículo nos centramos en la importancia que tenía la comunicación verbal a la hora de realizar una entrevista de trabajo exitosamente, hoy queremos recalcar esa misma importancia en la parte conocida como comunicación no verbal.

Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de comunicación no verbal? Muy sencillo, nos referimos a todo lo relacionado con los gestos corporales que realizamos cuando interactuamos con otras personas, a las impresiones que transmite nuestra imagen personal a los demás y a todo lo que tenga que ver con el lenguaje que va más allá de las palabras, aquel que está más cerca de los arquetipos personales, de los prejuicios y de los estereotipos culturales. Un tema apasionante del que se ha escrito mucho y del cual hablaremos resumidamente en el presente artículo.

No cabe duda de que en nuestra imagen personal es en lo primero en lo que se fijan la mayoría de seleccionadores de personal, por lo tanto, es muy importante cuidar este aspecto de nuestra personalidad ya que de él dependerá, en gran medida, el éxito o el fracaso de nuestra entrevista.

La imagen personal transmite un primer mensaje a aquellos que nos observan, un mensaje muy potente y directo que influirá directamente en la posterior comunicación interpersonal que se pueda producir, en este caso, entre el entrevistador y la persona entrevistada.

Parece increíble pero está comprobado que podemos transmitir una muy buena impresión, o todo lo contrario, una impresión nefasta, sin ni siquiera pronunciar una sola palabra, tal es el poder de nuestra imagen corporal. Por lo tanto, es fundamental que controlemos al máximo lo que nuestra imagen transmite acerca de nosotros mismos, y más si estamos hablando de una entrevista de trabajo, ya que la primera impresión es la que cuenta.

Una vez que hayas transmitido una imagen concreta a tus entrevistadores, será muy difícil cambiar la percepción que éstos se hayan llevado de ti, con lo que ello pueda suponer. Y es que en el mundo laboral y por ende, en el de las entrevistas de trabajo, no se suelen dar muchas segundas oportunidades, así que conviene que aprovechemos bien todas nuestras opciones.

A continuación, os dejamos una serie de útiles consejos que os permitirán mejorar vuestra comunicación no verbal. Esperamos que toméis buena nota y que podáis sacarle el máximo partido a este artículo.

Consejos para mejorar nuestra Comunicación No Verbal

  • Todos sabemos que para determinados puestos de trabajo se nos suele exigir utilizar un tipo de ropa más o menos formal. Dependiendo del puesto en concreto, esto puede significar tener que acudir con traje y corbata, con pantalones de vestir y camisa o en algunos casos bastará con llevar vaqueros y camiseta. Por tanto, lo primero que sería recomendable que hiciéramos es averiguar el tipo de ropa que suelen emplear los trabajadores de la empresa para la que efectuamos la entrevista. El estilo de ropa que usa cada empresa suele ser diverso pero en general se cumplen ciertas “tendencias”, según el tipo de empresa de la que estemos hablando. Por ejemplo, si hablamos de la banca o de empresas de corte financiero, se suele emplear un estilo más conservador, traje y corbata normalmente o como mucho, traje y camisa. Otros modelos de negocio pueden aceptar un estilo más informal, por ejemplo, las empresas de software o de nuevas tecnologías en general. En este caso podríamos acudir con algo más casual, siempre y cuando esté dentro de la corrección que se espera de nosotros en una entrevista de este tipo.
  • Una vez que hayamos averiguado la forma en la que visten los trabajadores de la empresa, convendría aplicarnos ese mismo estilo a la hora de presentarnos a la entrevista de trabajo. Puede parecer una tontería pero el ir vestido a la entrevista con el mismo tipo de ropa que usarías en el puesto de trabajo, si finalmente fueras seleccionado, puede ayudar al entrevistador a imaginarte ya ocupando dicho puesto. Por tanto, intenta adecuarte al estilo de la empresa y puede que acabes siendo el candidato elegido. En todo caso, recomendamos ser prudentes, es mejor pecar de impecables que confiarnos y descuidar algún detalle que nos pueda pasar factura.
  • Elijas un estilo formal o un estilo casual, la ropa que te pongas no debería destacar más de la cuenta. Queremos causar una buena impresión con nuestra manera de vestir pero si resultamos excesivos puede ser que, al final, llamemos demasiado la atención y los entrevistadores acaben fijándose más en la ropa que llevamos puesta que en lo que queremos contarle a lo largo de la entrevista. En este caso, apelamos al sentido común, ropa discreta y clásica suele ser un valor seguro para este tipo de ocasiones.
  • Si vas a realizar varias entrevistas en un corto periodo de tiempo, procura no acudir a todas ellas vestido siempre de la misma forma, es decir, con la misma ropa. Al fin y al cabo, no sabemos con quien nos podemos encontrar en cada una de esas entrevistas y que alguien nos vea vistiendo la misma ropa, en el transcurso de poco tiempo, puede causar una mala impresión. Recomendamos disponer de varios “conjuntos” de ropa entre los que ir variando cada vez que tengamos que hacer una entrevista de trabajo.
  • La vestimenta con la que acudimos a la entrevista de trabajo es importante pero también lo es nuestra imagen corporal, es decir, el hecho de que llevemos un corte de pelo adecuado, que vayamos bien afeitados, si somos chicos, o que llevemos la uñas cuidadas y utilicemos un maquillaje discreto, para el caso de las chicas. En ambos casos, recomendamos no usar colonias, perfumes o desodorantes muy empalagosos o cargantes, para este caso es mejor utilizar fragancias sutiles y evitar sorpresas desagradables.
  • Con respecto a ellas, recomendamos utilizar muy pocas joyas o adornos en general, basta con unos bonitos pendientes que no sean demasiado llamativos y poco más, tal vez algún collar o pulsera pero mejor siempre cosas muy discretas. Ante la duda de si algo que nos pongamos puede resultar contraproducente, es mejor optar por no ponérselo para no complicarnos la vida innecesariamente.
  • Ya hablamos en un anterior artículo de la importancia que tiene el saludo en una entrevista de trabajo. Recuerda que es mejor esperarse a ver si nos ofrecen la mano con respecto a que la ofrezcamos nosotros primero, sin embargo, una vez que nos la ofrezcan, podemos ofrecer nuestra mano con total firmeza, apretando un poquito pero no demasiado, un punto intermedio. Empezar con un buen saludo de estas características transmite a los entrevistadores una sensación de seguridad, de confianza, es lo que se dice “empezar con buen pie”.
  • Recordamos también la importancia de sentarse bien en el lugar donde nos hagan la entrevista: siempre derechos, con la espalda bien recta y el cuello estirado. Pégate  bien al respaldo de la silla pero sin llegar a recostarte, procura que tus brazos queden bien estirados y las manos estén a la vista, es una señal que indica que no tienes nada que ocultar. Mucho mejor que esconder las manos debajo de la mesa o en los bolsillos, muestra inequívoca de falta de confianza o nerviosismo.
  • No sólo debemos vigilar nuestra postura al sentarnos, también debemos procurar no adoptar ningún tipo de postura que transmita la impresión de que estamos a la defensiva o de que somos un poco agresivos. Por ejemplo, es mejor no cruzar los brazos, déjalos extendidos encima de la mesa, en caso de que dispongas de una en la entrevista, y muestra tus manos con las palmas hacia abajo, separadas o una encima de otra, eso ya como tú prefieras. Mucho mejor las manos abiertas que los puños cerrados. Cuidado también con mover demasiado las manos o los dedos, procurando también evitar gestos de mal gusto como, por ejemplo, señalar al entrevistador. Tampoco recomendamos cruzar las piernas o retorcerlas en ángulos extraños, es mejor dejarlas flexionadas y bien quietas, con los pies parados también, evitando esa tendencia que tenemos a veces de dar golpecitos en el suelo con ellos.
  • Está bien tener confianza en nosotros mismos y mostrarnos seguros pero no debemos confundir esa seguridad con egocentrismo o arrogancia, por tanto, hay que procurar no adoptar el tipo de posturas que denotan ese exceso de confianza que no gusta nada a los entrevistadores. Por ejemplo, el apoyar los codos encima de la mesa en la cual eres entrevistado, el flexionar tus brazos y colocarlos justo detrás de la nunca u otras tantas posturas consideradas de mal gusto.
  • Gesticular en momentos puntuales puede resultar útil para expresar énfasis sobre un aspecto importante que queremos recalcar, por ejemplo, utilizar las manos para reforzar el mensaje que queremos transmitir. No obstante, es mejor no abusar de estos pequeños gestos ya que de lo contrario podemos acabar desviando la atención del entrevistador.
  • No importa que por dentro seamos un manojo de nervios, la imagen que debemos proyectar a nuestros entrevistadores tiene que ser siempre una imagen de seguridad, de optimismo. Muy importante estar atentos al tono de voz que empleamos en todo momento, al entusiasmo que mostramos y, tal como hemos comentado antes, a las posturas que adoptamos.
  • Una buena forma de mostrar seguridad y confianza en nosotros mismos es sonreír: un rostro relajado que luce una bonita sonrisa natural es una de las mejores cartas de presentación que podemos entregar en una entrevista de trabajo. Este simple gesto transmite energía positiva y facilita el hecho de que podamos conectar con nuestros entrevistadores, generaremos simpatía y la comunicación entre ambas partes fluirá de una manera más equilibrada.
  • Es importante también que miremos a la cara a nuestros entrevistadores, tanto cuando nos hablen ellos como cuando seamos nosotros los que hablemos. Este sencillo gesto muestra respeto y confianza, además de capacidad de concentración, al no mostrarnos distraídos mirando hacia otros lugares de la estancia o absortos en nuestros pensamientos. Sin embargo, es mejor no mirar todo el tiempo a los ojos ya que de lo contrario podríamos resultar ligeramente intimidantes o agresivos.
  • No sólo se trata de mirar al entrevistador cuando nos hable sino también de escucharle atentamente, estar pendiente de cada una de las preguntas que nos haga. Sólo así entenderemos lo que verdaderamente nos quiere decir y podremos responder de una forma adecuada. Aún así, podría suceder que no entendieras alguna de estas preguntas. Si llegara el caso, no dudes en pedirle educadamente al entrevistador que te repita dicha pregunta. Mostrando un poco de educación no hay nada que temer en el hecho de realizar este tipo de peticiones, eso sí, aconsejamos estar lo más atentos posible para no tener que llegar a este punto a menudo.
  • Seguro que ya sabes que es mejor hablar sólo cuando te llegue el turno de palabra, es decir, cuando tengas que contestar a una pregunta que hayan efectuado los entrevistadores. Esto evitará que interrumpas a los entrevistadores cuando todavía estén hablando, hecho considerado de mal gusto y que seguramente te perjudicará en la valoración final de los entrevistadores. En general, se puede afirmar que es mejor no hablar demasiado durante una entrevista de trabajo. Algunos podrían pensar que hablar bastante demuestra seguridad y confianza en uno mismo pero también puede ser un síntoma de egocentrismo y de poca capacidad para escuchar a los demás. Por no mencionar el hecho de que al hablar mucho también es más fácil que cometamos errores o que salgan a la luz nuestros defectos.
  • Una buena manera de mostrar confianza y de llevarnos la entrevista a nuestro terreno es enfatizar nuestras cualidades y puntos fuertes cada vez que la conversación nos lo permita. No se trata de forzar la situación sino de aprovechar cada pregunta, siempre que la respuesta pueda dar pie a “vendernos bien”, para reforzar la idea de que somos el candidato idóneo para el puesto de trabajo. Para ello, nada mejor que sacar a la luz nuestras principales fortalezas, sobre todo si son las esperadas en un puesto de estas características.
  • Los principales expertos también coinciden a la hora de señalar que comer, beber, fumar o mascar chicle durante una entrevista de trabajo transmite una pésima imagen de nosotros, por tanto, es mejor evitar hacer este tipo de cosas. En todo caso, podríamos aceptar un vaso de agua o algo similar si nuestros entrevistadores nos ofrecieran previamente algo de beber. Las bebidas alcohólicas no están recomendadas bajo ningún concepto.
  • Para terminar, es muy importante que nos mostremos agradecidos con nuestros entrevistadores, por eso, aconsejamos darles las gracias al finalizar la entrevista. Incluso podríamos despedirnos de cada uno de ellos utilizando sus nombres, en caso de que nos los hayamos aprendido. Con este sencillo gesto quedamos bastante bien, demostramos gratitud y al mismo tiempo, buena memoria y capacidad de atención. Eso sí, lo de llamarlos por sus nombres de pila recomendamos hacerlo sólo si estamos realmente seguros de que se llaman así y nos han dado, además, permiso para tutearles (en este último caso, podríamos utilizar también la fórmula “Señor + Apellido del Entrevistador”).

Hasta aquí nuestra lista de consejos para mejorar la comunicación no verbal que utilizamos en una entrevista de trabajo y por ende, en todos los aspectos de toda nuestra vida. Un último apunte antes de dar por finalizado el artículo: decir que los principales expertos en comunicación afirman que nuestro lenguaje corporal, junto a la manera en la que nos expresamos a la hora de hablar (la entonación que empleamos, el énfasis que ponemos en cada una de las palabras, el tono de voz, etc.), pueden llegar a suponer más de la mitad del mensaje, consciente o inconsciente, que transmitimos a los demás cada vez que interactuamos con ellos. De ahí, que haya que darle a este aspecto de nuestras vidas la importancia que se merece.

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