Diferencias entre pymes y autónomos

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Diferencias entre pymes y autónomos
diciembre 23
14:49 2015

Creemos conveniente profundizar en el concepto de pyme y para ello vamos a establecer las diferencias entre pymes y autónomos, ya que, aparentemente con las definiciones de pyme que hemos visto hasta ahora, no se aprecia una correcta diferenciación entre ambas “figuras” y, sin embargo, la realidad es que existen notables diferencias legales y administrativas que hacen que la práctica sea totalmente distinta.

Diferencias a la hora de la constitución

Sabemos que una persona puede ser dada de alta como autónomo en la Agencia Tributaria y en la Tesorería General de la Seguridad Social en un solo día, con un desembolso económico relativamente bajo y partiendo desde cero. Sin embargo, en el caso de darse de alta como empresa, concretamente bajo el standard utilizado por la mayoría de las pymes, Sociedad Limitada (S.L), la cosa se complica bastante.

Para empezar, hay que registrar nuestra empresa en el correspondiente Registro Mercantil (RM), teniendo que solicitar también un Código de Identificación Fiscal (CIF) en la Delegación provincial de Hacienda que corresponda, presentando una serie de documentos que incluyen el impreso oficial conocido como Modelo 036 debidamente cumplimentado, la fotocopia de la Escritura de Constitución de la Sociedad y la fotocopia del D.N.I., N.I.E. o C.I.F. de cada uno de los socios que forman parte de la sociedad.

Si toda esta documentación es correcta, se nos asigna un C.I.F. provisional que podemos utilizar para referenciar nuestra empresa hasta que se nos conceda la Tarjeta de Identificación Fiscal definitiva. El periodo de validez de este CIF provisional es de seis meses, periodo dentro del cual debemos retirar la tarjeta con el CIF definitivo cuando nos avisen de que ésta ya está disponible. Para ello, tendremos que presentar a su vez la propia identificación provisional y de nuevo, la escritura de constitución de la sociedad, con la correspondiente inscripción en el RM, además del ya mencionado Modelo 036.

Desde que una sociedad es legalmente constituida e inscrita en el Registro Mercantil, se nos concede un plazo máximo de treinta días para que solicitemos el CIF, a través del cual la sociedad quedará completamente identificada a todos los efectos fiscales y legales, independientemente de las modificaciones que se puedan experimentar en dicha sociedad en un futuro, con la excepción del cambio de forma jurídica.

Todos los trámites anteriores, aparte de cierta complejidad, conllevan una serie de costes en materia de gestiones y tasas administrativas. Por otro lado, para que todo este proceso llegue a buen término, se nos van a exigir una serie de requisitos que no están al alcance de todo el mundo. Por ejemplo, antiguamente se exigía para formar una sociedad limitada que los distintos integrantes dispusieran de un capital inicial de algo más de tres mil euros. Posteriormente, aparecieron leyes que evitaban tener que pagar esta cantidad inicialmente pero, de igual modo, limitaban la retribución anual que podían percibir los distintos socios y se exigía la figura de un autónomo que ejerciera el papel de administrador de la sociedad.

Actualmente se están implementando mejoras considerables a la hora de constituir una sociedad, pudiendo reducir considerablemente los tiempos necesarios para obtener el alta y la puesta en funcionamiento de la sociedad.

Diferencias Mercantiles

Normalmente las empresas suelen confiar más en las sociedades que en los autónomos, principalmente por encontrarse dadas de alta en el registro mercantil, dando una mayor imagen de seguridad en caso de tener algún problema con dicha sociedad.

Un punto a tener en cuenta es la confianza de grandes empresas e instituciones en las sociedades. Muchas empresas privadas y administraciones únicamente establecen relaciones laborales con sociedades.

Responsabilidades

Siguiendo con la comparativa entre autónomos y pequeñas pymes, diremos que la responsabilidad ante nuestros proveedores y clientes es mucho más directa en el caso de autónomos que de pymes del tipo S.L., puesto que dicha responsabilidad afecta a todos los bienes personales del autónomo, mientras que para la sociedad la responsabilidad está limitada solamente al capital de la empresa.

Contabilidad e Impuestos

También encontramos diferencias a nivel contable, en el sentido de que el autónomo debe presentar el I.V.A. de manera trimestral y por supuesto, también de manera anual. Los autónomos suelen tributar mediante el régimen de estimación directa, con un tipo general del IRPF de un 15% este año.

En este sentido, una pyme del tipo sociedad limitada tienen que declarar el I.V.A., las actividades económicas y una declaración anual de operaciones a terceros.

Hablando de impuestos, decir que los autónomos presentan su declaración tributaria basándose en el I.R.P.F., mientras que las pymes, en su calidad de empresas, deben hacerlo por el Impuesto General de Sociedades.

Hemos de indicar que las pymes requieren de un mayor control de la contabilidad, y debido a esto, hay que asignar a esta tarea un mayor número de recursos ( Personal, gestoría, etc) con el consiguiente incremento del gasto asociado. Los autónomos requieren de una menor cantidad de recursos para realizar estas tareas, reduciendo el gasto en esta sección.

Deducciones

Los autónomos tienen más difícil desgravarse los gastos relacionados con su actividad que las pymes, y más si realizan su actividad desde su propia casa. Por ejemplo, si utilizan su casa como oficina podrán desgravarse un máximo del 49% del importe del alquiler, luz, agua y otras facturas simlares, aunque fuese superior al 49% el uso de recursos del hogar como oficina por parte del autónomo.

Las sociedades pueden desgravarse hasta el 100% de los gastos derivados de su actividad, por lo que pueden reducir considerablemente su carga fiscal.

 

Hay otras pequeñas diferencias entre establecernos como trabajadores autónomos o registrarnos como una pequeña pyme pero las mencionadas hasta aquí son, quizá, las más significativas e importantes. Así que debemos tener muy claro las ventajas y desventajas de elegir una opción u otra antes de decantarnos por una de las dos.

  1. ¿Qué es una pyme?
  2. Diferencias entre pequeñas pymes y autónomos
  3. Ventajas e inconvenientes de las pymes
  4. Calcular el número de trabajadores de una empresa
  5. Calcular el volumen de negocio de una empresa y el balance anual
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