Cómo evitar los nervios en una entrevista de trabajo

 Novedades
Cómo evitar los nervios en una entrevista de trabajo
febrero 12
08:27 2016

Los nervios son uno de los principales enemigos a los que nos tendremos que enfrentar en caso de que tengamos que realizar una entrevista de trabajo. No importa el número de entrevistas que hayamos hecho previamente, tampoco que podamos poseer una formación y una experiencia laboral envidiables. Cuando llega el momento y nos toca volver a pasar por la experiencia de ser entrevistados, es muy difícil no ponerse un poco nerviosos, de hecho, tenemos que reconocer que no siempre nos sentimos cómodos al vernos inmersos en este tipo de situaciones.

Conocemos bien los perjuicios que un excesivo estado de nerviosismo puede ocasionar en cualquier persona y aún así, a veces nos dejamos llevar por esta sensación irracional que tanto daño nos hace. Esto es aplicable a cualquier experiencia con la que nos topemos a lo largo de nuestras vidas pero más aún, si cabe, en trámites tan importantes para nosotros como pueden ser las entrevistas de trabajo, en las que intentamos mostrar nuestra mejor cara con el objetivo de conseguir un determinado puesto de trabajo que nos interesa especialmente.

Es por eso que hemos decidido preparar este artículo con el que intentaremos abordar todo el asunto de los nervios en las entrevistas de trabajo y sobre todo, mediante el cual os proporcionaremos herramientas útiles para que éstos desaparezcan o que, al menos, se minimice su influencia en nosotros durante el desarrollo de cualquier entrevista.

Síntomas que delatan un estado de Nerviosismo

Para evitar al máximo la aparición de nervios a lo largo de una entrevista, conviene prepararse bien la misma. En anteriores artículos hemos hecho hincapié en la premisa de cuanto más nos preparemos una entrevista de trabajo, más seguros acudiremos a la misma y por tanto, habrá menos probabilidades de que acabemos mostrándonos nerviosos.

Esto es totalmente cierto pero cuando llega la hora de la verdad y tenemos que interactuar con nuestros entrevistadores, no siempre es fácil reprimir nuestros nervios. Es por eso que vamos a enumerar los principales síntomas que delatan un posible estado de nerviosismo para que, en caso de que detectemos uno de estos síntomas en nosotros mismos, podamos actuar lo más rápido posible para evitar que dichos nervios vayan a más, echando por tierra todo el buen trabajo de preparación que habíamos realizado previamente en casa y anulando nuestras oportunidades de conseguir el puesto de trabajo para el que estamos siendo entrevistados.

Veamos algunos de los síntomas más típicos que aparecen en personas que están nerviosas:

  • Tartamudeamos o hablamos excesivamente rápido: es habitual que se nos trabe la lengua al hablar cuando estamos un poco nerviosos, del mismo modo, a otras personas les da por hablar demasiado rápido cuando se encuentran nerviosas.  Hablar en público o ante personas desconocidas es algo que nos suele costar más de la cuenta, por eso, es importante que ensayemos este tipo de situaciones antes de ir a una entrevista. Podemos pedirle a algún familiar o amigo que se haga pasar por el entrevistador y ensayar con él las diferentes preguntas que nos podrían hacer en la entrevista y de este modo, practicar las mejores respuestas que hayamos preparado previamente. Quizá no sea igual que hablarle a un extraño pero nos dará práctica y seguridad en nosotros mismos, de manera que, cuando llegue el momento de hablar con el entrevistador, podremos recordar esta clase de simulacros y tratar de actuar con la misma tranquilidad y confianza. La práctica también nos dará fluidez a la hora de hablar de manera adecuada, siendo conveniente que pongamos especial atención en vocalizar perfectamente todo lo que decimos para que se nos entienda bien.
  • Nos ponemos a jugar con algún objeto: en muchas ocasiones, cuando estamos nerviosos, nos da por jugar con algún objeto cercano, por ejemplo, bolígrafos, lapiceros, llaveros, pulseras o cualquier otra cosa que tengamos a mano. Este tipo de comportamientos son una muestra clara de inseguridad, por tanto, tenemos que intentar evitar actuar así en público. El primer paso para corregir este tipo de comportamientos es ser conscientes de ellos y la mejor manera de llegar a este punto es practicar delante de un espejo. De este modo, podremos ver todas las posturas y gestos que realizamos mientras que hablamos, tomar buena nota y tratar de desechar estos comportamientos erráticos poco a poco.
  • No paramos de movernos: otro claro síntoma de nerviosismo es el hecho de no parar de movernos, ya sea cuando estemos hablando o cuando sean otros los que hablen. Puede ser que nos agitemos en nuestra silla, que las piernas nos “bailoteen”, que nos pongamos a repiquetear con los dedos encima de la mesa o cualquier comportamiento similar. En este caso, la solución es la misma que para el caso anterior: practicar delante de un espejo y ser así conscientes de estos comportamientos para poder erradicarlos del todo. No sólo se trata de fijarnos en lo que hacemos mal sino también de practicar las posturas correctas para acostumbrarnos a ellas e interiorizarlas.
  • Comenzamos a sudar más de la cuenta: algunas personas comienzan a tener un proceso de sudoración descontrolado en el momento que empiezan a sentirse nerviosas, puede empezar siendo algo imperceptible para acabar convirtiéndose en nuestra peor pesadilla (gotas de sudor que recorren nuestra frente y/o nuestra espalda, grandes manchas debajo de las axilas, espalda empapada en sudor, brazos sudorosos, etc.). Lo importante en estos casos es ser precavidos (por ejemplo, si sabemos que tenemos tendencia a sudar mucho, no acudir a la entrevista vestidos con alguna prenda en la que el sudor se note más de la cuenta) y tratar de no darle fuerza a la situación para que no se perciba más de la cuenta. Determinados gestos como secarse el sudor de la frente, ajustarse el nudo de la corbata, respirar fuerte para hiperventilarse, por poner sólo unos pocos ejemplos, pueden transmitir una clara sensación de nerviosismo, por tanto, lo más aconsejable es que no perdamos la calma y tratemos de relajarnos.
  • Tenemos la mirada distraída: hemos recalcado en varios artículos ya la importancia de mirar a nuestros entrevistadores a la cara, tanto cuando nos hablen ellos como cuando seamos nosotros los que hablemos. Es una señal de respeto, de seguridad en nosotros mismos y de capacidad de concentración. Si en vez de eso, apartamos la mirada y nos ponemos a mirar a las “musarañas”, agachamos la cabeza y miramos al suelo o nos da por mirar hacia el techo, sea quien sea el que esté hablando, entonces estaremos transmitiendo una nefasta imagen de nosotros mismos: poca falta de atención, mala educación, inseguridad, etc. Todos estos gestos, conscientes o inconscientes, suelen ser un claro síntoma de nerviosismo o de falta de seguridad en nosotros mismos, por tanto, debemos intentar desecharlos lo antes posible. Lo ideal es hablar mirando a la cara, principalmente a los ojos, aunque no todo el rato para no resultar intimidantes, realizar las pausas adecuadas tanto para hablar como para parpadear a un ritmo natural, procurando no hacer cosas raras con los ojos por no estar relajados. Una buena forma de corregir estos errores es acudir de nuevo al espejo, practicar nuestras respuestas delante del mismo o mejor aún, grabarnos en vídeo para poder estudiar posteriormente nuestros gestos, el tono de voz y la forma en la que nos hemos expresado durante la grabación. No hay nada como visualizar nuestros errores para poder corregirlos y aprender de ellos.

Cada persona es un mundo, por eso es importante que nos estudiemos a nosotros mismos o aún mejor, que pidamos a alguien que nos observe mientras practicamos. Desde fuera, es más fácil detectar posibles fallos que nosotros pasamos por alto, pequeñas señales que delatan nuestro nerviosismo o al menos, nuestra falta de seguridad. Cuanto más nos conozcamos a nosotros mismos, menor será la probabilidad de que aparezcan comportamientos que nos acaben traicionando durante cualquier entrevista de trabajo, por no hablar de que podremos mostrarnos más seguros y convincentes.

Tipos de Nervios

El siguiente paso que te puede ayudar a superar tus nervios es conocer su origen, es decir, ser consciente de dónde proceden y por qué han surgido en un determinado momento. Esto nos lleva a clasificar nuestros nervios en nervios procedentes de nuestra inseguridad y nervios procedentes de nuestra ansiedad.

1. Nervios en nervios procedentes de nuestra inseguridad

A tenor, muchos podrían pensar que la diferencia entre unos y otros es prácticamente trivial, pero no es así. Los nervios procedentes de nuestra inseguridad surgen por la falsa percepción de no sentirnos lo suficientemente válidos para el puesto de trabajo para el que estamos siendo entrevistados. Este tipo de nervios son terriblemente destructivos ya que transmiten un mensaje de falta de confianza a nuestro cerebro y nuestras palabras acaban sugiriendo que no estamos lo suficientemente preparados para un cargo como el que se nos ofrece. No obstante, si nosotros mismos no creemos en nuestra candidatura ¿por qué iba a creer el entrevistador en ella?

Los nervios procedentes de nuestra inseguridad nos llevan a cometer muchos errores, hacen que metamos la pata más de la cuenta cada vez que hablamos, puesto que nuestra confianza se ve mermada y no podemos pensar claramente. Sin embargo, en el caso de las entrevistas de trabajo tenemos que partir de una premisa absolutamente cierta: “si nos han llamado para efectuar la entrevista es porque han visto algo en nosotros, porque han revisado nuestro currículum y les ha resultado interesante”. Por tanto, ellos te consideran igual de válido que el resto de candidatos que han superado la primera parte del proceso de selección, entonces ¿por qué no puedes darte una oportunidad a ti mismo? Deja que los entrevistadores te conozcan en persona y que sean ellos los que decidan si eres apto para el cargo o no. En este tipo de casos, tienes mucho más que ganar que perder, por tanto, disfruta de la experiencia y que sea lo que tenga que ser.

2. Nervios en nervios procedentes de la ansiedad

Si nos centramos en los nervios procedentes de la ansiedad, éstos tienen una mayor razón de ser, en el sentido de que es normal que nos sintamos un poco ansiosos por lograr el trabajo que nos ofrecen, y más si estamos hablando de un trabajo que nos hace especialmente ilusión. Es mucho mejor tener este tipo de nervios que los que proceden de nuestra inseguridad, siempre y cuando no dejemos que estos nervios nos produzcan un bloqueo mental que no nos permita actuar con claridad.

 

Lo ideal es que no mostremos ninguna clase de nervios cuando seamos entrevistados pero si surgen este tipo de nervios, lo mejor es ser honestos con nuestros entrevistadores. Podemos pedirles que nos disculpen por estar un poco nerviosos, achacarlos a que el trabajo al que optamos nos agrada especialmente, a que la empresa para la que podríamos acabar trabajando nos gusta bastante o algo del estilo. Siempre una frase razonable que justifique por qué nos cuesta un poco controlar nuestra emoción.

No se trata de caer en tópicos como decir que nos gustaría mucho obtener el puesto de trabajo o frases similares, sino más bien comentar que estamos seguros de que tenemos mucho que aportar a la empresa o que el trabajo nos apasiona especialmente. Es decir, mostrar ilusión y pasión pero siempre desde un punto de vista que beneficie al conjunto de la empresa, no sólo a ti, ya que a los entrevistadores no les interesa saber si te interesa mucho obtener el puesto de trabajo, más bien desean estar seguros de que eres el candidato que más cualidades puede ofrecerles.

La sinceridad y la honestidad cuando hablamos en una entrevista de trabajo son atributos encomiables pero siempre y cuando sepamos utilizar las palabras en nuestro beneficio. De lo contrario, esa sinceridad, aplicada a la hora de mostrar nuestros defectos, será motivo directo para que los entrevistadores rechacen automáticamente nuestra candidatura. Honestidad a la hora de saber vender nuestra valía como profesionales, de ofrecer nuestras cualidades a la empresa sin mentir ni exagerar, simplemente basta con saber recalcar nuestros puntos fuertes.

Los nervios procedentes de nuestra ansiedad pueden hacernos cometer el error de centrarnos en la idea de conseguir el puesto de trabajo, en lugar de focalizar nuestra atención en demostrar que somos el mejor candidato para dicho puesto, el que más experiencia, conocimientos o ganas de trabajar puede aportar a la empresa. En esta sutil diferencia puede estar la clave entre ser el candidato elegido finalmente o acabar siendo descartado.

Puedes intentar crear expectativas positivas en la mente de los entrevistadores acerca de lo bien que desempeñarías el puesto de trabajo en caso de que fueras seleccionado pero es mejor que no te muestres demasiado enfático, no seas exagerado a la hora de “venderte” bien, no aparentes demasiada seguridad puesto que un exceso de confianza tampoco es bueno. Un término medio suele ser lo más recomendable, por eso, te aconsejamos que te muestres comedido.

Tener cierta ansiedad antes de realizar una entrevista de trabajo es totalmente entendible, aún así, procura relajarte y pensar que simplemente vas a hablar con otra persona de carne y hueso como tú. Al fin y al cabo, el entrevistador es un ser humano más y pasó por la misma situación antes que tú, por tanto, no va a actuar de malas, no irá predispuesto a rechazarte a las primeras de cambio sino que, más bien, te dará oportunidades para demostrar tu valía. Por eso, recomendamos ser positivos y jugar bien nuestras cartas en estos casos.

Prepara a fondo la entrevista de trabajo

Es algo de lo que ya hemos hablado en anteriores artículos de Mundo Empresarial pero que no nos cansamos de repetir: preparar adecuadamente una entrevista de trabajo, con anterioridad a la misma, es esencial. Por múltiples razones pero la principal es que, de esta manera, reducimos al mínimo las posibilidades de sentirnos nerviosos durante dicha entrevista ya que la seguridad que adquirimos al prepararla concienzudamente hará que nos mostremos con una mayor confianza, con una actitud mucho más natural.

Disponemos de varios artículos en los que proporcionamos consejos para superar con éxito una entrevista de trabajo, logrando dejar de lado nuestros nervios. Destacamos el siguiente artículo donde se muestran, de una forma clara y concisa, las pautas para saber cómo comportarse en una entrevista de trabajo, incluyendo diversos consejos que estamos seguros de que os ayudarán a mejorar las estrategias que seguís a la hora de preparar todas vuestras entrevistas de trabajo.

No hay duda de que si preparamos a conciencia cualquier entrevista de trabajo, mejorará la imagen de confianza y seguridad que transmitiremos a nuestros entrevistadores, evitando mostrar los típicos síntomas que denotan cierto estado de nerviosismo. Un factor fundamental para finalizar nuestras entrevistas con altas probabilidades de éxito.

Recuerda que es normal mostrar un ligero nerviosismo al ser entrevistados porque de lo contrario parecería que no nos interesa realmente el puesto de trabajo, sin embargo, debemos procurar que sean nervios procedentes de nuestra ansiedad, no de nuestra falta de seguridad en nosotros mismos. Utiliza esos pequeños nervios para estar bien concentrado y no perderte ninguna oportunidad que pueda jugar a tu favor. Ahora ya sabes cómo hacerlo.

Desde Mundo Empresarial sólo nos queda desearos la mayor de las suertes en vuestra próxima entrevista de trabajo y hacer un último inciso: en muchas ocasiones es más importante controlar nuestro estado de nerviosismo y mostrar seguridad en nuestra candidatura al puesto de trabajo, que el hecho de que podamos poseer más o menos experiencia y conocimientos relacionados con dicho puesto. Ahí es donde juega un papel fundamental una buena preparación de cada entrevista, donde tenemos la clave para afrontar cada uno de estos desafíos de manera exitosa.

Artículos Relacionados

0 comentarios

Ningún comentario publicado!

¿ Deseas ser el primero en comentar esta noticia?

Escribir un Comentario

Solo usuarios registrados pueden comentar.

Mundo Empresarial