Qué debemos hacer después de una entrevista de trabajo

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Qué debemos hacer después de una entrevista de trabajo
marzo 16
14:11 2016

Sin duda alguna, esta es una de las principales preguntas que nos hacemos justo después de haber realizado una entrevista de trabajo y es normal que todos nos la hagamos. Al fin y al cabo, siempre queda la duda de si conviene o no hacer cierto tipo de cosas después de haber efectuado una entrevista de trabajo, o si es mejor abstenerse y dejar que los acontecimientos sigan su curso.

Dicha pregunta no es la única que suele venirnos a la cabeza llegados a este punto, muchas otras relacionadas comienzan a surgir: ¿Deberíamos enviarle un email al entrevistador para preguntarle por el resultado del proceso de selección? ¿No sería mejor llamarle directamente por teléfono? ¿Efectuar una toma de contacto de este tipo nos hace parecer desesperados? ¿Es conveniente, quizá, que esperemos a que el entrevistador o la empresa en cuestión se pongan en contacto con nosotros?

Si hiciéramos una encuesta y preguntásemos a personas que acabasen de realizar una entrevista de trabajo, una gran mayoría de ellas afirmarían que, después de haber tenido esta cita con los seleccionadores de personal, no hay mucho más que se pueda hacer para conseguir que la elección final recaiga sobre nosotros. La realidad es que esto no es cierto y para demostrarlo hemos decidido escribir este artículo, en donde os daremos una serie de prácticos consejos que podréis seguir a la hora de lograr que la suerte se ponga de vuestro lado en situaciones de esta índole.

Autoevalúate después de realizar la entrevista

El primer consejo que podríamos daros, antes de introducirnos en la materia por completo, sería que trataseis de tomar nota por escrito de todo lo que ha acontecido durante la entrevista de trabajo. Lo ideal es que hagamos esto lo antes posible, nada más terminar la entrevista de trabajo, ya que entonces tendremos frescos todos los acontecimientos que han sucedido durante la misma y podremos recordarlo todo de manera más fiable y concisa.

Si no es posible anotar todo lo ocurrido nada más terminar la entrevista, es conveniente al menos que lo vayamos repasando mentalmente en el camino de vuelta a casa o que paremos un momento en una cafetería o en cualquier lugar tranquilo, que saquemos papel y bolígrafo o que se lo pidamos a alguien si no lo llevamos encima (merece la pena llevar este tipo de cosas con nosotros siempre que vayamos a realizar una entrevista de trabajo), para empezar a tomar nota de todo lo acontecido en la entrevista y podamos realizar una especie de autoevaluación de emergencia en la que intentaremos descubrir qué es lo que hemos hecho bien y qué no hemos hecho tan bien.

Realizar esta autoevaluación es esencial para poder tomar posteriormente otra serie de medidas que nos permitan suplir, de algún modo, los errores que hayamos cometido durante la entrevista o, al menos, mitigar al máximo las consecuencias de los mismos. Si realmente queremos obtener los méritos necesarios para acceder a un determinado puesto de trabajo, cada detalle cuenta, incluso los pequeños, por insignificantes que puedan parecernos. Por tanto, tomemos buena nota de todo cuanto recordemos de la entrevista.

Preguntas que te ayudarán a analizar tu entrevista

A continuación, os dejamos una serie de preguntas que os ayudarán a analizar vuestra reciente entrevista de trabajo y os permitirán localizar vuestros errores o, al menos, las partes que peor han ido durante la entrevista, para sacar una lectura acertada de todo lo ocurrido y aprender de nuestros propios fallos, si es que hemos cometido algún tipo de error, que no tiene porqué ser el caso.

Veamos las preguntas en cuestión:

  • A tu juicio ¿qué es lo que ha ido realmente bien durante la entrevista?: en nuestra lectura, habitualmente crítica, de lo acontecido durante la entrevista de trabajo, debe haber espacio para el reconocimiento. Debemos ser capaces de analizar nuestro comportamiento y encontrar los aspectos más positivos del mismo. Estamos seguros de que has hecho bastantes cosas bien, quizá conectaste bien desde el principio con los entrevistadores, tal vez hayas notado que la mayoría de las conversaciones se han desarrollado de manera natural y fluida o puede que hayas percibido un elevado interés por parte de los entrevistadores en algunas de tus experiencias laborales y proyectos personales de los cuales les has hablado y tienen bastante que ver con el puesto del trabajo para el que has sido entrevistado. Apunta todo este tipo de cosas, incluyendo los detalles que te llevan a pensar de esta manera.
  • Del mismo modo ¿qué consideras que ha salido mal?: esta parte del análisis de la entrevista es especialmente importante, por tanto, debemos procurar prestar gran atención a aquellos detalles que nos hagan pensar que ciertas partes de la entrevista no fueron todo lo bien que debían. Quizá no fue una parte en concreto sino una sensación en general, tal vez hayas notado que alguno de los entrevistadores se ha mostrado especialmente hostil contigo, puede que percibieras cierta falta de interés en lo que les estabas contando, también podría ser que alguno de los entrevistadores se mostrara algo distante. En este caso, intenta descubrir a qué se debió este tipo de comportamientos, toma nota de los detalles que pudieron marcar el punto de inflexión en la entrevista. Apunta también los fallos más evidentes que recuerdes (respuestas poco claras o concisas, hablar más de la cuenta en un momento dado, no haber realizado suficientes preguntas al final de la entrevista, etc.) y cuál fue la reacción percibida por tu parte en los entrevistadores.
  • ¿Qué detalles concretos te han llamado más la atención?: tal y como comentábamos antes, no hay detalle, por insignificante que pueda parecernos, que no pueda marcar la diferencia, para bien o para mal, en una situación de estas características. Repasa mentalmente todo lo acontecido y trata de recordar aquellos detalles que te llamaron especialmente la atención: gestos extraños por parte de alguno de los entrevistadores, miradas de complicidad o aprobación, anotaciones efectuadas en un momento muy puntual de la entrevista, reacciones ante determinadas respuestas o aspectos de la comunicación no verbal que te hayan resultado chocantes en un momento dado (tono de voz, lenguaje corporal, excesiva prisa por terminar la entrevista, etc.). Cada detalle cuenta y de todo esto podemos sacar una visión global de cuáles son nuestras posibilidades de acceder al puesto de trabajo deseado, después de haber efectuado dicha entrevista.
  • ¿Qué podrías haber hecho mejor?: de toda la información conseguida al formular las preguntas anteriores, llegamos a esta última cuestión con la que pretendemos averiguar qué aspectos de la entrevista podríamos haber mejorado de algún modo. En este punto, contamos con datos que nos permitirán hacer una autoevaluación exhaustiva de nuestro comportamiento dentro de la entrevista de trabajo y si aún no hubiéramos hecho dicha evaluación, ahora sería el momento de hacerla. Se trata de ser críticos con nosotros mismos desde un punto de vista constructivo, una revisión interna para poder seguir puliendo nuestros errores y aprender de ellos. Al fin y al cabo, es muy probable que en un futuro nos enfrentemos con situaciones similares y todo lo que aprendamos ahora, con este análisis, nos servirá para no volver a repetir los mismos errores el día de mañana. Sé sincero porque de lo contrario te estarás engañando a ti mismo y todo esto que estamos haciendo no valdrá para nada. Plantéate preguntas que te ayuden a mejorar, por ejemplo, ¿has realizado una buena entrevista en general? ¿te has mostrado nervioso o demasiado inseguro en algún momento? ¿ofreciste alguna respuesta con la que no estás muy contento? ¿se te olvidó preguntar algo que considerabas importante? Seguro que se te ocurren muchas otras, lo importante es que tomes buena nota de tus respuestas y te esfuerces por mejorar.

Manda un email o carta personalizada de agradecimiento

Después de haber realizado un análisis exhaustivo de nuestro paso por la entrevista de trabajo, llega el momento de efectuar determinadas acciones que nos ayuden a seguir sumando puntos de cara a terminar convirtiéndonos en el candidato elegido por los seleccionadores de personal y, de este modo, cubrir el puesto de trabajo para el que hemos sido entrevistados.

En contra de lo que muchos puedan pensar, la preparación previa que efectuamos antes de realizar una entrevista de trabajo, no es el único punto importante a la hora de conseguir destacar de entre los muchos o pocos candidatos que se presenten al proceso de selección y que vayan a ser entrevistados por los seleccionadores de personal.

Hay ciertas cosas que podemos hacer después de haber efectuado nuestra entrevista de trabajo y que nos van a permitir quedar mejor que otros candidatos, los cuales, a buen seguro, no efectuarán todas estas iniciativas. Para empezar podemos enviar un email o, incluso, una carta de agradecimiento personalizada a la empresa que nos ha realizado la entrevista, poco tiempo después de haber sido entrevistados (el tiempo concreto que podemos dejar pasar dependerá de si nos han ofrecido un plazo de respuesta o no; ante la duda mejor enviarlo pronto).

Con este email o carta de agradecimiento queremos mostrarle a la empresa nuestra gratitud de una manera más personal, haciendo que el contenido de la misiva denote perfectamente lo ilusionados que estamos ante la posibilidad de formar parte de dicha empresa y de desempeñar las tareas asignadas a dicho puesto de trabajo. Aprovecharemos también el texto que escribamos para reiterar de una manera indirecta los puntos fuertes de nuestra candidatura, sobre todo, aquellos que percibiéramos que eran de especial interés para los entrevistadores durante la entrevista.

El objetivo de dicho email o carta de agradecimiento no debe ser rogar o implorar para que seamos finalmente seleccionados para el puesto de trabajo, ni tampoco debemos resultar pesados ni repetirnos innecesariamente. Se trata de transmitir una imagen profesional de nosotros mismos y por tanto, de nuestra candidatura, algo que reafirme la buena imagen que pudieron llevarse con nosotros durante la propia entrevista que nos efectuaron.

Para ser más específicos: nuestra misión reside en recordarles a los seleccionadores de personal cuales son nuestros principales puntos fuertes y demostrarles que tenemos un verdadero interés por conseguir el puesto de trabajo que ofrecen. Ten en cuenta que probablemente hayan entrevistado a muchos candidatos y que, después de tantas entrevistas, es probable que ya no recuerden bien la impresión o conclusión general obtenida al entrevistar a cada uno de ellos. Por tanto, no está de más volver a recordarles que eres un candidato muy válido para que lo tengan bien presente en el momento de tomar una decisión final.

Esta estrategia funcionará a las mil maravillas si tu entrevista de trabajo fue todo lo bien que debería ya que, a las buenas impresiones que pudiste causar a los entrevistadores, se les une ahora esta gran muestra de interés por tu parte y el hecho de que, de algún modo, les resumas cuales son las principales cualidades que te convierten en un candidato perfecto para el puesto de trabajo que están deseando cubrir.

En caso de que la entrevista no haya ido tan bien como esperábamos, podemos emplear esta estrategia del email/carta de agradecimiento para mitigar o, al menos, pormenorizar los errores que pudiéramos haber cometido en el transcurso de la entrevista. Si hiciste una buena auto-evaluación de tu desempeño dentro de la entrevista, sabrás perfectamente cuales fueron esos fallos. Ahora, con este email o carta, tienes una oportunidad de oro para intentar solucionar, de algún modo, las cosas que no hiciste del todo bien durante dicha entrevista. Aprovecha esta segunda oportunidad.

Como vimos en el punto anterior, hay ciertos detalles durante la entrevista, que nos pueden dar pistas acerca de si la misma ha ido bien o no. Por ejemplo, en algunos casos es habitual que los entrevistadores den al candidato que acaban de entrevistar una tarjeta de contacto, en la que podrán encontrar un email y, con suerte, un teléfono para poder contactar con ellos directamente. Dicha tarjeta nos la pueden dar al principio de la entrevista o, más comúnmente, al final de la misma. Si nos han dado una de estas tarjetas y lo han hecho al final de la entrevista, podemos estar seguros de que la entrevista ha ido bien.

El problema lo encontramos cuando acaba la entrevista y no nos han dado una de estas tarjetas, ni tampoco nos han facilitado un email o teléfono de contacto con el que poder contactar con ellos en caso de necesidad. Esta puede ser una señal inequívoca de que la entrevista no ha ido bien. Ante la duda, puedes ser tú el que les solicites una tarjeta, o bien sus datos de contacto, para poder establecer cierta comunicación en los próximos días. De esta manera, te asegurarás el hecho de poder mandarles un email de agradecimiento con el que corregir parte de los errores que pudieras haber cometido durante la entrevista.

Acude a tus referencias en estos casos

Una de las mejores formas de generar confianza, tanto en entrevistadores como en seleccionadores de personal, la encontramos en el hecho de facilitarles buenas referencias acerca de nuestra validez como trabajadores. No es comparable que seamos nosotros mismos los que hablemos bien de nuestra candidatura, al hecho de que sean otros los que lo hagan, sobre todo si hablamos de empresarios o de directivos de ciertas empresas en las que hemos trabajado antes. También puede resultar igualmente válido el hecho de que sean antiguos profesores de la universidad los que hablen bien de nosotros o, en caso de que no hayamos estudiado una carrera universitaria, docentes de otros centros de formación.

Otro caso ideal lo encontraríamos si tuviéramos un amigo o conocido que trabajara en la misma empresa para la que estamos siendo entrevistados. De ser así, sería muy beneficioso para nuestra candidatura que esta persona decidiera recomendarnos y que lo hiciera por escrito, de una manera formal. Que alguien de dentro de la propia empresa nos recomiende juega bastante a nuestro favor, ya que, a la hora de contratar nuevos empleados, las empresas tienden a fiarse más de personas de su entorno más cercano. De hecho, en muchos casos el boca a boca entre compañeros y directivos de la propia empresa es el que finalmente resulta decisivo en cualquier proceso de selección, llegándose a dar el caso de que la candidatura nunca llegue a ofrecerse “externamente” de manera oficial, sino que sólo se comente a nivel interno, con el objetivo de incorporar a la plantilla a alguien del entorno más inmediato.

De todo esto vemos que, aportar buenas referencias, aumenta considerablemente nuestras posibilidades de acceder a un puesto de trabajo. Además, cuanto mejor sean estas referencias, mayor será la posibilidad de acceder a mejores puestos de trabajo. Por tanto, si aún no tienes referencias a las que hacer mención durante los procesos de selección a los que te presentes, aprovecha tu red de contactos profesionales para obtener unas cuantas.

Puestos a pedir referencias a tus contactos, intenta enfocarte en aquellos que hayan sido tus jefes en los anteriores trabajos que hayas desempeñado. Piensa que se trata de generar la máxima confianza posible en aquellos a los que vayas a dirigir dichas referencias, por tanto, cuanto mayor sea el cargo de la persona que estás referenciando, mayor credibilidad te otorgará.

Si no guardas contacto con tus anteriores jefes o no mantienes una buena relación, puedes intentar acudir a otro tipo de contactos que también puedan generar cierta credibilidad. Ya hemos hablado de profesores universitarios y docentes, en general, o de amigos y conocidos que trabajen dentro de la propia empresa a la que intentas acceder, pero también se podría incluir a compañeros de trabajo con los que hayas trabajado y que tengan un currículum especialmente brillante. El caso es encontrar a gente con perfiles profesionales intachables que nos acaben recomendando, porque sirve de poco poner referencias poco significativas e incluso, puede ser contraproducente.

Si durante el proceso de selección, ya sea entregando una carta de presentación a la propia empresa o comentándolo directamente a los seleccionadores de personal en la entrevista de trabajo, no has acudido a las buenas referencias que posees, ahora es el momento de hacerlo. Aprovecha el email o la carta de agradecimiento, que te hemos aconsejado enviar en el punto anterior, para incluir alguna de estas referencias. Añade alguna recomendación personal que proyecte una imagen especialmente profesional y positiva de ti, de este modo, los entrevistadores tendrán un nuevo punto de vista para valorar adecuadamente tu candidatura.

A la hora de añadir algún tipo de referencia o recomendación personal, es muy importante que aportes los datos personales de la persona que te referencia/recomienda, es decir, su nombre y apellidos, email y/o teléfono de contacto, empresa para la que trabaja y sobre todo, el tipo de relación profesional que os ha unido en el pasado. De este modo, los seleccionadores podrán comprobar la identidad de dicha persona y ponerse en contacto con ella, si lo estiman oportuno, para poder verificar que la recomendación es verídica y realizar alguna que otra cuestión que guarde referencia con nosotros.

De nada serviría que entregásemos una referencia o recomendación si los entrevistadores no pudieran verificar que ésta es fidedigna. Se trata de permitirles ponerse en contacto con la persona nombrada y que ésta les facilite más información sobre nosotros, solucionándoles cualquier duda que pudieran tener al respecto de nuestro perfil profesional. Por tanto, es importante nombrar a personas con las que tengamos confianza, personas que vayan a hablar bien de nosotros de seguro, ya que este es el objetivo que perseguimos facilitando dichas referencias. Mucho cuidado con poner como referencia a alguien que pueda acabar hablando mal de nosotros o perjudicándonos de algún modo. Si albergamos cualquier tipo de duda, mejor no referenciar a dicha persona.

Utiliza las Redes Sociales para este tipo de comunicaciones

Hoy en día, vivimos en un mundo en el que las nuevas tecnologías están a la orden del día y cada vez tenemos más recursos y posibilidades a la hora de poder comunicarnos con los demás. Este hecho también nos proporciona más alternativas de comunicación a nivel laboral y es que, al clásico email y teléfono de contacto de una empresa o seleccionador de personal, ahora se le une, en muchos casos, los distintos perfiles que posean en las diferentes redes sociales que existen en la actualidad.

Encontramos redes sociales de interés general, tal y como Facebook, Twitter o Google+. Localizar los perfiles o páginas oficiales, de nuestros entrevistadores o de la empresa a la que representan, en dichas redes sociales, puede ser una buena manera de obtener un nuevo canal de comunicación a través del cual ponernos en contacto con ellos y entablar una comunicación más directa, no sólo después de haber realizado una entrevista de trabajo con ellos, sino antes de que ésta se produzca e incluso, presentándoles lo que suelen llamarse auto-candidaturas o candidaturas espontáneas. Es decir, presentarnos formalmente y enviarles nuestro currículum vitae para que nos conozcan y valoren nuestro perfil profesional, por si existiera actualmente algún puesto de trabajo en su organización en el que pudiéramos encajar o, al menos, que nos tengan en cuenta en futuros procesos de selección.

Dentro de las redes sociales, hay un grupo especialmente interesante para este tipo de situaciones: las llamadas redes sociales profesionales. Se trata de redes sociales enfocadas, principalmente, en negocios y actividades comerciales, de manera que permiten la comunicación entre empresarios, directivos, trabajadores o desempleados en búsqueda activa de empleo, pudiendo compartir experiencias laborales, crear grupos de interés, realizar seguimientos de empresas y ofertas de trabajo (en el caso de trabajadores y desempleados) o de perfiles profesionales y candidatos interesantes (en el caso de las empresas y negocios). Es decir, facilitan la creación de lazos laborales y potencian posibles colaboraciones.

Dentro de este tipo de redes sociales, encontramos algunas como LinkedIn, Xing o Viadeo, por poner sólo unos pocos ejemplos. Sin duda alguna, la más popular y exitosa actualmente es LinkedIn. Si aún no posees un perfil profesional dentro de esta plataforma, te recomendamos encarecidamente que lo crees. Lo puedes hacer de manera gratuita y allí podrás añadir toda la información relativa a tu ocupación profesional actual, tu trayectoria laboral, tu formación y, en general, todo lo que se suele incluir en un currículum vitae. No obstante, lo más importante es que dicho perfil te permitirá estar en contacto con antiguos compañeros de trabajo o estudios y que numerosas empresas tendrán acceso a tu perfil profesional, pudiendo valorarlo y ponerse en contacto contigo en caso de que les resulte interesante.

Es mucho más conveniente realizar todo este tipo de iniciativas a través de redes sociales profesionales como LinkedIn. Las redes sociales más genéricas como Facebook no son las más adecuadas para establecer contactos de este tipo, sobre todo si estamos hablando del perfil individual de un entrevistador o un seleccionador de personal concreto, no tanto de la página oficial de una empresa. Tenemos que tener en cuenta que hablaríamos de perfiles más personales y no tendrían porque tomarse a bien que tratásemos de contactar con ellos utilizando dichos medios.

Al emplear una red social profesional para tal fin esto no ocurre, puesto que la gente que crea un perfil personal en dichas redes lo hace precisamente para entablar este tipo de comunicaciones. Por tanto, si posees un perfil en LinkedIn o redes sociales similares y descubres que los entrevistadores también poseen un perfil en dicha red social, puedes encontrar una buena alternativa en el hecho de añadirles a tu red de contactos, para así poder ejecutar las diferentes acciones que te hemos comentado en los puntos anteriores, a través de este canal de comunicación tan específico.

Con esto terminamos nuestro artículo sobre lo qué puedes hacer después de haber efectuado una entrevista de trabajo. Esperamos que alguno de los consejos que te hemos ofrecido te ayude a seguir mejorando en la complicada tarea de encontrar trabajo o de acceder a uno con mejores condiciones laborales. Lo importante es que, gracias a artículos como este, podamos seguir aprendiendo de nuestros errores para no volver a cometerlos en futuros procesos de selección a los tengamos que enfrentarnos.

Estamos seguros de que, después de todo lo que hemos comentado, tomaréis buena nota y actuaréis de manera diferente a partir de ahora, incorporando entre vuestros buenos hábitos estos interesantes consejos que, desde Mundo Empresarial, os hemos ofrecido con toda nuestra mejor intención.

Como siempre os decimos: mucha suerte con vuestro próximo proceso de selección y gracias por vuestro interés.

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