Ventajas e Inconvenientes de las Pymes

 Novedades
Ventajas e Inconvenientes de las Pymes
febrero 01
10:39 2016

En un artículo anterior hicimos una primera aproximación al mundo de las pymes, ofreciendo una revisión del concepto de pyme y aportando diferentes apreciaciones con respecto a las características principales que convierten a una empresa cualquiera en una pyme.

En esta ocasión, queremos profundizar en este interesante tema analizando cuáles son las principales ventajas y desventajas de una pyme con respecto a otro tipo de empresas o entidades similares, para así tener una idea mucho más global de la verdad que se esconde detrás de estas pequeñas y medianas empresas tan importantes para la sociedad actual.

No hay duda de que este tipo de empresas generan, en todo su conjunto, una gran cantidad de riqueza para cualquier país, de hecho, siendo el principal motor de empleo de numerosas naciones y comunidades. Sin embargo, también hay que recalcar que las pymes tienen unas necesidades muy específicas que deben ser atendidas por el Estado de manera efectiva, de lo contrario se pondría en peligro su supervivencia y efectividad a medio y largo plazo.

Las particularidades de las pymes hacen que necesiten mucha más protección e incentivos fiscales que el resto de empresas y más si las comparamos con grandes corporaciones, con las cuales les es muy difícil competir.

La presencia de líneas de crédito con condiciones especiales, los llamados beneficios impositivos o las actividades de consultoría sin cargo, son sólo una pequeña muestra de las múltiples herramientas que los estados tienen que ofrecer a sus pymes para que éstas puedan crecer y desarrollarse de una manera equilibrada.

A priori, puede parece que fundar una pequeña y mediana empresa supone muchos más quebraderos de cabeza que trabajar por cuenta ajena o seguir otras opciones laborales pero, si hacemos un análisis más exhaustivo, observaremos que hay múltiples ventajas en el hecho de poseer tu propia pyme.

Ventajas de una Pyme

Una pyme ofrece mucha más flexibilidad en su sistema de producción, sobre todo si comparamos dicho sistema con el de las empresas convencionales, ya no hablemos de las grandes corporaciones.

Es obvio que las pymes suelen realizar productos mucho más individualizados o que son capaces de ofrecer servicios más personalizados con respecto a grandes empresas del mismo sector, las cuales, por regla general, tienden a ofrecer productos y servicios mucho más estandarizados, carentes de personalidad y en muchas ocasiones, de originalidad.

El hecho de formar parte de una pyme, le permite al empresario y a sus trabajadores mantener una relación mucho más cercana con los clientes de la empresa y no sólo eso, también una relación mucho más humana entre los miembros de la propia plantilla, incluidos el jefe y sus subordinados.

Sin duda alguna, las pymes poseen una mayor sencillez en su infraestructura interna, esto les otorga numerosas ventajas, como por ejemplo, la posibilidad de cambiar de nicho de mercado de una manera más rápida y natural. De este modo, si el nicho de mercado elegido por la pyme actualmente no fuera el adecuado, podrían fácilmente buscar un nuevo espacio comercial donde encontrar nuevos potenciales clientes o consumidores de un determinado producto o servicio.

Otra de las ventajas que observamos dentro de una pyme es que los puestos de trabajo que aparecen dentro del seno de la empresa son mucho más amplios, menos estrictos, en el sentido de que un mismo trabajador puede estar encargado de varias tareas muy diferentes entre sí, sin cuestionarse si estas tareas corresponden o no a su especialidad concreta. En general, podríamos afirmar que los trabajadores de una pyme están más abiertos al cambio que los de una empresa convencional.

Las pymes también ofrecen a sus trabajadores un mayor nivel de conocimiento específico, es decir, lo que últimamente se viene denominando “know-how” (saber cómo), esa experiencia y conocimientos que sólo se consigue a través de muchos años de trabajo en el día a día de una de estas pequeñas y medianas empresas. Y es que, debido a la cercanía de los integrantes de una misma pyme a la hora de realizar las labores cotidianas de la empresa, los trabajadores pueden acabar adquiriendo múltiples conocimientos y experiencia en muy diversas ramas, lo que puede terminar convirtiéndose en una importante ventaja de dicha pyme con respecto a otras empresas de la competencia.

Otra ventaja fundamental de las pymes la encontramos en el tiempo que deben emplear para realizar ciertas acciones o tomar algunas decisiones importantes, que en la mayoría de casos es relativamente menor al que necesitan empresas mucho más grandes. Por ejemplo, el tiempo que requiere una pyme para adoptar decisiones estratégicas suele ser considerablemente menor que en el caso de empresas convencionales, lo cual, por otra parte, es lógico ya que los procesos de gestión de una pyme suelen resultar mucho menos complejos.

En general, podríamos afirmar que las pymes presentan una visión mucho menos estricta de los negocios con respecto al modelo empresarial más clásico, una visión mucho más enfocada a las necesidades y demandas concretas de sus clientes, ya que éstas suelen ser bastante cambiantes y deben hacerlo así para poder adaptarse convenientemente y sobrevivir. Para los propietarios de una pyme no es tan importante respetar las bases establecidas al crear la empresa sino ajustarse a los múltiples cambios que el ciclo de vida de la propia empresa, y de sus clientes, determine. Esto les lleva a sufrir modificaciones considerables a todos los niveles, cambiando la estructura de la empresa tantas veces como sea necesario, adoptando nuevas tecnologías tantas veces como sea conveniente, así como contratando nuevo personal cada vez que los desafíos a los que se enfrenta la empresa así lo dictaminen.

De lo comentado anteriormente, podemos observar ya algunas cuantas desventajas que surgen de la necesidad que tienen las pymes de renovarse continuamente para salir adelante. A continuación, comentaremos algunos de los inconvenientes más notables a los que se enfrentan los propietarios de una pequeña y mediana empresa.

Inconvenientes de una PYME

Hemos observado que las pymes se suelen determinar por procesos de negocio de tipo emergente, esta flexibilidad tiene su lado negativo ya que hace que no cuenten con directrices específicas relacionadas con la creación de la propia empresa, más bien sufren constantes cambios dependiendo del contexto en el que se muevan. Dichos cambios provocan que las pymes evolucionen, no obstante, esta evolución no siempre es positiva y puede acabar destruyendo a la propia empresa.

Las limitaciones que impone la legislación de cada país o territorio a las empresas para seguir considerando a éstas como pymes, en cuestiones referentes al volumen de negocio o al máximo número de trabajadores contratados que se les permite, puede acabar convirtiéndose en un lastre que frene el propio avance de la empresa. Los márgenes son muy estrictos y si se supera cierto volumen de ventas anuales o se contrata una mayor cantidad de personal que el permitido por dichos límites, se puede perder la condición de pyme, en sus distintas variedades (microempresa, pequeña empresa y empresa mediana), lo cual puede ser nefasto para la empresa por perder ciertos privilegios que poseen dichas pymes y sin los cuales el futuro de las mismas se complicaría bastante.

Uno de los talones de Aquiles de las pymes siempre ha sido su posible acceso a mercados internacionales. Factores como su pequeño tamaño y menores recursos complican bastante su entrada en otros mercados más allá del ámbito nacional. Las distintas instituciones públicas llevan tiempo desempeñando ciertas estrategias para tratar de formar a dichas pymes en las culturas de otros países con el objetivo de que sea más fácil el acercamiento, sin embargo, los casos de éxito siguen siendo aún muy escasos.

Otro de los principales inconvenientes al que se enfrenta cualquier pyme es el problema económico, con todas las implicaciones que este concepto conlleve. Por poner un ejemplo: las pymes, al no contar con un importante respaldo financiero, no pueden embarcarse en proyectos de gran envergadura, con lo que se pierden numerosas oportunidades de negocio. Para las pymes es mucho más difícil encontrar posibilidades de financiación aceptables ya que las características intrínsecas de este tipo de empresas hacen que las entidades financieras les impongan mayores costes y plazos debido al alto riesgo que conlleva prestarles dinero. A menudo tienen que acabar acudiendo a entidades financieras específicas para pymes como las llamadas Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) o acudir a fondos de capital de riesgo.

El siguiente inconveniente ya quedó indirectamente expuesto en una de las “supuestas” ventajas de las pymes. Hablamos del hecho de que las pequeñas y medianas empresas necesitan revisar su estructura interna constantemente, esa misma naturaleza adaptable que les permite hacer frente a los requerimientos cambiantes de sus clientes y a otro tipo de desafíos que pueden aparecer por múltiples razones, es la que también puede convertirse en la principal causa de su desaparición al perder el control organizativo de la empresa y realizar una nefasta gestión de este tipo de situaciones críticas.

Otra de las ventajas que tiene su réplica negativa la encontramos en el caso de la cercanía entre trabajadores y responsables. Esta cercanía no siempre es positiva y a menudo nos podemos encontrar con problemas del tipo de que los trabajadores trasladen sus problemas personales a la empresa, abusen de la confianza de los jefes o provoquen situaciones conflictivas similares.

Las pymes, al ser empresas con mucha rigidez laboral, en el sentido de que es difícil ascender a puestos de mayor responsabilidad o, en general, que conlleven mayores salarios, tienen serias dificultades para encontrar mano de obra especializada. Y sin embargo, para ellas, la formación previa del empleado es fundamental porque muchas veces no pueden permitirse contratar a trabajadores menos preparados e ir invirtiendo progresivamente en su formación.

Siguiendo con las cuestiones financieras, las pymes presentan un problema añadido que no suele presentarse en empresas más grandes: el hecho de que no suele aplicarse un control exhaustivo tanto de la entrada como de la salida del dinero que posee la empresa. Al hablar de pequeñas cantidades de dinero, el empresario a veces opta por no contratar a un asesor profesional o a una empresa externa que le lleve las cuentas y decide hacerlo él mismo o derivar en alguien que no cuenta con los conocimientos y la capacidad adecuada para llevar a cabo este tipo de tareas tan críticas. Al final, la falta de tiempo del empresario, la incapacidad de la persona que se encarga de controlar estas tareas y otros factores diversos, pueden provocar un enorme agujero en las cuentas de la empresa que lleve a la misma a una situación muy complicada.

Muchas de las pymes, sobre todo las que producen bienes de consumo, poseen un volumen de producción muy limitado, esto afecta a la cantidad de pedidos que se pueden aceptar por parte de los clientes e incluso, los propios pedidos que la empresa tiene que realizar a sus propios proveedores para ajustarse a dicho volumen sin acabar sufriendo los tan temidos sobrecostes. Las pymes que ofrecen servicios en vez de productos tangibles, pueden sufrir un problema similar al contar con pocos trabajadores, instalaciones limitadas, falta de tiempo u otros inconvenientes similares.

El pequeño volumen de beneficios de este tipo de empresas les limita sus posibilidades de acceso a mejores soluciones tecnológicas, así como su capacidad de reservar fondos para emplear en I+D (investigación y desarrollo), con lo que su única posibilidad de beneficiarse de los avances tecnológicos más punteros es asociarse con universidades u otro tipo de instituciones similares, así como con otras empresas con mayores recursos económicos.

Por último, también hay que considerar la publicidad ya que, una vez más, las pymes, al contar con menos recursos económicos para invertir en marketing y publicidad, pueden acabar pasando totalmente desapercibidas entre los posibles clientes o consumidores si no realizan campañas publicitarias efectivas, campañas de marketing de calidad, que acaben llegando a los usuarios y convirtiéndolos en clientes reales. Para ello, no basta con realizar un anuncio o campaña publicitaria de vez en cuando y olvidarse durante una larga temporada: hablamos de un trabajo constante, que requiere tiempo, dinero y dedicación, factores con los que muchas veces no cuentan las pymes o no estiman suficientemente importante dedicar sus escasos recursos a cuestiones publicitarias, cayendo en un gran error que en muchos casos puede ser fatal para el devenir de la empresa.

Conclusión

Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos y al gran desarrollo de los medios de comunicación, principalmente Internet, cualquier empresa puede prosperar, independientemente de que hablemos de una pyme o una empresa convencional. En el caso de las pymes, éstas llevan asociadas, por definición, una serie de ventajas y oportunidades para los empresarios que elijan este camino pero, sin duda alguna, también llevan emparejadas una serie de inconvenientes y amenazas, tal y como hemos visto.

Cuanto mayor sea el poder adquisitivo con el que cuente una empresa más posibilidades tendrá ésta de crecer y prosperar en el mercado actual, puesto que podrá tener acceso a un mayor abanico de desarrollos tecnológicos y podrá competir, de una manera más equilibrada, con los múltiples adversarios que el mundo global en el que vivimos a menudo pone en contra de cada empresa.

Al ir desapareciendo progresivamente las fronteras entre los países, gracias a las amplias posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y los nuevos medios de comunicación de esta nueva era de la información, cada vez son mayores las dificultades a las que tienen que enfrentarse las pequeñas y medianas empresas para poder competir en igualdad de condiciones con los numerosos gigantes empresariales que pueblan el mundo actual.

Sin embargo, aún hay esperanzas paras las pymes ya que siguen siendo fundamentales en el devenir económico actual donde las medianas y pequeñas empresas suponen un porcentaje mayúsculo en comparación con las grandes de empresas. De hecho, estas últimas acuden a las pymes en concepto de tejido laboral auxiliar. No es ningún secreto que la mayoría de las empresas grandes subcontratan pymes para poder hacer frente a los numerosos servicios y operaciones a los que tienen que atender, los cuales, de no ser por estas pequeñas y medianas empresas, les supondrían grandes sobrecostes.

Las grandes corporaciones empresariales pueden ser la mejor opción para muchos campos de actuación pero también hay sectores y actividades productivas donde trabajar con empresas pequeñas sigue siendo más rentable y eficiente, por ejemplo, en todo lo referente a actividades agrícolas y ganaderas, donde las pequeñas cooperativas compuestas por múltiples socios siguen imponiéndose como la alternativa más fiable.

No hay duda de que las pymes poseen grandes ventajas como su flexibilidad y capacidad de cambio gracias a su estructura pequeña, su capacidad de adaptarse a nuevos nichos de mercado siempre que la ocasión lo requiera, sus productos y servicios más personalizados o su capacidad comunicativa que les permite ofrecer una atención al cliente más cercana. Sin embargo, todas estas ventajas que surgen de su pequeño tamaño y volumen de negocios también juegan en su contra a la hora de poder acceder a mercados específicos o de depender excesivamente de una cartera de clientes demasiado reducida.

Es muy probable que las pymes sigan existiendo por mucho tiempo o, al menos, mientras que no se produzca un cambio radical en el paradigma económico actual, pero por si acaso, aquellas pymes que quieran sobrevivir y resultar rentables para los intereses de sus propietarios, deben hacer un importante esfuerzo por ampliar constantemente su nicho de mercado así como sus clientes potenciales, realizando constantes estudios de mercado para detectar las mejores oportunidades de negocio, sólo de esta manera mitigaremos al máximo el riesgo de acabar sufriendo una situación adversa que nos lleve a la quiebra.

  1. ¿Qué es una pyme?
  2. Diferencias entre pequeñas pymes y autónomos
  3. Ventajas e inconvenientes de las pymes
  4. Calcular el número de trabajadores de una empresa
  5. Calcular el volumen de negocio de una empresa y el balance anual
Tags
Compartir

Artículos Relacionados

0 comentarios

Ningún comentario publicado!

¿ Deseas ser el primero en comentar esta noticia?

Escribir un Comentario

Solo usuarios registrados pueden comentar.

Mundo Empresarial